Carta abierta a los jóvenes cubanos

Jóvenes cubanos, los veo en las calles reclamando libertad, pan y justicia y el fin de la dictadura de la familia Castro, y siento una extraña ternura. 

No les diré que mi corazón está con ustedes, porque eso no es más que una frase hecha; de qué les serviría mi corazón cuando los criminales al servicio de los Castro los apaleen, encarcelen o los maten como los están apaleando, encarcelando y matando. De nada. Por eso, en vez de decirles frases hechas, les diré lo que creo que será más útil. Es lo siguiente: luchen. Vuestro país hoy no es Cuba, es la libertad. Defiéndanla. Esa parcela de libertad en la que ustedes, jóvenes cubanos, han convertido las calles de la Isla, defiéndanla al precio que sea; no se dejen engañar, la lucha pacífica es inútil si te enfrentas a una dictadura de izquierdas. Las dictaduras de izquierdas no se dejan arrebatar el poder si no es mediante la fuerza. Lo único que respetan es la fuerza

En Cuba no hay Justicia ni Legalidad, la Justicia y la Legalidad no son más que mecanismos represivos al servicio de la familia Castro y su dictadura. No las acepten. No permitan que los esbirros castristas arresten a los cubanos libres. Impídanlo. Ustedes, jóvenes cubanos, son muchos más. Son la mayoría. Por cada esbirro hay miles de ustedes. El cubano que entre en un coche patrulla no regresará, no lo permitan. No salgan a la calle desarmados. Un palo, una piedra, una barra de hierro, un machete, cualquier cosa sirve. Conviertan las calles de las ciudades cubanas, en un infierno. Los cócteles molotov son armas muy baratas y efectivas. 

Hay que atacar y quemar los edificios gubernamentales, las mansiones de los jerarcas, comenzando por la familia Castro, dueña de la finca en que han convertido Cuba. 

Hay que invadir sus barrios exclusivos. 

Pacíficamente, no se logrará derrotar la dictadura. 

Hay que luchar. 

Los esbirros, los cómplices y sus asesinos a sueldo (los famosos Boinas Negras) deben sentir que no están a salvo. Que no pueden matar y apalear impunemente, que tendrán que pagar un precio. Que sus vidas corren tanto peligro como las vidas de cualquier cubano. Hay que desalojar a las alimañas castristas de sus confortables, lujosos, cubiles. Durante sesenta años han condenado a los cubanos a la miseria y el envilecimiento moral que conlleva no ser libres. Luchen. Cualquiera que hable de dialogar con la familia Castro y sus genízaros es un traidor. 

Es el momento de luchar en las calles de Cuba por la libertad que ustedes, jóvenes cubanos, nunca han conocido, pero añoran.      

La Revolución de la que tanto les han hablado y mentido, no existe. Lo que hay en Cuba es una oligarquía totalitaria y asesina al servicio de la familia Castro, una de las familias más ricas del mundo. No es de extrañar, durante sesenta años han saqueado y ordeñado la Isla, y han arrebatado a los cubanos el producto de su trabajo.

Esas calles en las que hoy, jóvenes cubanos, ustedes se juegan la vida, son un campo de batalla y en él, deben saberlo, están solos. Nadie vendrá a ayudarlos. Los norteamericanos no enviarán ningún dron. Del exterior solo obtendrán palabras. Y traición. Los llamado países amigos los traicionarán, las organizaciones mundiales, la ONU, la Unión Europea, los puteros españoles, los traicionarán. 

No voy a engañarles en un momento como este: están solos. La derrota de la dictadura, el progreso y la libertad anheladas, están en vuestras manos y solo en vuestras manos. Conquístenlas al fin. Es hora de poner fin a seis décadas de miseria, mentiras, represión y oprobio. Es ahora o nunca. Como ven, no tengo nada que ofrecerles salvo palabras, pero al menos no les he mentido.

Sangre, violencia, sudor y lágrimas, ese es el precio, jóvenes cubanos, de la Libertad. Suerte y cojones.




Cuba

Madre Coraje, Madre País

Iván Darias Alfonso

Hay una infinita ternura en esa expresión de “No doy más”. Si esta anciana-país, madre-coraje se viraliza, irán a por ella. Hurgarán en su existencia y no me sorprendería que la presenten como un ser humano despreciable.





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