Adrián Pose. Un milagro contra el Decreto 349.

Adrián Pose. Un milagro contra el Decreto 349.


Paolo De Aguacate es un artista visual cubano autodidacta. Un creador en potencia, sin dudas, pero autodidacta. 

No ha tenido una formación académica (fuera o dentro de esta Isla) vinculada específicamente a la enseñanza artística. No le vale mucho, en verdad. Al menos eso siempre me ha dicho. Sin embargo, luego del Decreto 349, a Paolo, como a otros colegas, “la cosa se le puso dura”. 

En mi tiempo de servicio social en el Fondo Cubano de Bienes Culturales, abogué porque a Paolo “la cosa” se le pusiera digamos que… menos rígida. No logré mucho. Evidentemente, mis contactos con el más acá dentro de la Institución Arte no fueron suficientes. Tramitarle a mi Pao un bendito Carnet del Creador, que facilitara su estatus legal, fue casi imposible. El proceso, como casi todo en este país, tomaría muchísimo tiempo. 

Es sabido que cuando hay trabas de este tipo uno se socorre a la fe, al más allá. Paolo y yo somos gente de fe. Sí. Una fe particular. Nos contagiamos a ratos con algunos credos religiosos pero no nos aferramos a ninguno. Tal vez por eso no nos va mejor. 

Por ello acudimos al hacedor de milagros que vive cerca de mi casa, en Marianao. El tipo, al parecer, es un crack. Pude ver su propaganda en el Paquete Semanal, en la sección Religión, carpeta “Momentos Wao”. 

Es la leche. 

Al principio me pareció una suerte de animador de discoteca del MININT. Joven, calculo unos 28 años. Amachimbrado, voz ronca. Camisa larga de rayas y puños extravagantes, pantalón de mezclilla oscura y mocasines. Convincente, muy convincente en sus discursos…

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