Etiqueta: Tomás Gutiérrez Alea

Ernesto Fernández: “La Habana en inglés” - Grethel Morell

Ernesto Fernández: “La Habana en inglés”

Ernesto Fernández es conocido principalmente por el reportaje gráfico de los “épicos” años 60: la fotografía de guerra, género del que es un ícono. Se conoce también su ávida retratística de los años 70. Sin embargo, queda rezagada la primera etapa de su creación: la década de 1950, la revista Carteles y la fotografía de los protagonistas de una Habana desvelada.

Aislamientos y encierro: temas recurrentes del cine cubano - Joel del Río

Aislamientos y encierro: temas recurrentes del cine cubano

Recluidos en la Isla y desesperados en busca de un escape, emergen los protagonistas de Nada (Juan Carlos Cremata, 2001), Personal Belongings (Alejandro Brugués, 2007) y Santa y Andrés (Carlos Lechuga, 2016). Pero hablando de inmovilidad y clausura, el cambio se compulsa hacia adentro en Lista de espera (Juan Carlos Tabío, 2000).

Cuerpos trocados en el cine de Tomás Gutiérrez Alea - Justo Planas

Cuerpos trocados en el cine de Tomás Gutiérrez Alea

Tomás Gutiérrez Alea ha archivado en varios cadáveres la historia de la Revolución y sus inquietudes como intelectual y artista. En esa anatomía en desintegración, cuya sola presencia amenaza el mundo de los vivos, Titón ha escrito y reescrito su propia genealogía del devenir cubano. Me intriga el itinerario imposible y quizás ilegítimo que sus cadáveres ocultan.

Gustavo Arcos: “Dijeron que ejercía nefasta influencia sobre los jóvenes”

Gustavo Arcos: “Dijeron que ejercía nefasta influencia sobre los jóvenes”

Es acaso el crítico de audiovisual más polémico de Cuba. Lo han descrito como “privilegiado y reciclador”. No termina de salir de una disputa para entrar en otra. Como esas películas que, por prohibidas, uno las busca más, no hay mayor tentación para seguidores y detractores que averiguar qué dijo o escribió Gustavo Arcos.

Picadillo de Palma Real

Picadillo de Palma Real

Este pueblo, sus dirigentes y nosotros, hemos alcanzado un nivel de cinismo muy grande. Hoy, por ejemplo, no se podría hacer una película como Una novia para David. Una obra tan inocente, en el buen sentido. Esa belleza, ese amor desinteresado, ese poder-creer-en-algo, ya no existe. Ni para los que vivimos acá dentro ni para los que viven fuera.