Etiqueta: Rogelio Orizondo

Vuelvo a la playa - Martica Minipunto

Vuelvo a la playa

No sé cuándo pueda volver a la playa. La última vez que fuimos a Guanabo, mi mamá se puso un biquini que yo nunca me atrevería a usar. Mi mamá es un personaje obligatorio en esta columna. Se ha especializado en comprender mi realidad. Ella escribe mejor todo esto, metaboliza mejor la mierda que es todo esto.

Háblame, Rogelio Orizondo: ¿estás ahí? - Martica Minipunto

Háblame, Rogelio Orizondo: ¿estás ahí?

Rogelio Orizondo es un fenómeno de masas. Un escritor al que abominan o aman. Mi amiga Celia me dijo un día: “Eres Rogelio con saya”. Mi novia Joanna me dijo un día: “Cuando aparece Rogelio te vuelves loca”. Carlos Díaz me dijo un día: “A Rogelio es al único que amas”.

Rogelio Orizondo - Selfie

Rogelio Orizondo

Él
Porque no cabe duda de a quién me refiero
Es el tema de conversación.
Hay un gordo que va en el asiento de alante

Y el padre del gordo era gusano

Pero se paró frente a Él
Y se le pararon los pelos

Y el gordo no entendía y preguntó
Pero papá tú no eres gusano
Y el padre respondió
Y qué
Se me pararon los pelos
.

James Franco - Chalunga y purpurina

Chalunga y purpurina

Si nos sentáramos en La Chalunga, yo le contaría el millón de discriminaciones que sufro todos los días por ser gordita, mujer y tortillera; le hablaría de la perdedera gubernamental y le enseñaría una libreta en la que voy anotando las similitudes entre la violencia de género en Cuba y el marabú.

París no me importa ni pinga

París no me importa ni pinga

Al llegar a París sentí que el metro me acogía, que los rostros ajenos me miraban de soslayo y que todos los inmigrantes, los refugiados e indocumentados pisoteados por la Unión Europea y maldecidos por el mar y las fronteras, entendían que mi amor por la humanidad estaba embarrado por el repudio y la tristeza.

Lester es más importante que el teatro

Lester es más importante que el teatro

Decir que hago teatro es un privilegio. Decir que nunca he limpiado casas para sobrevivir es una arrogancia tremenda. Yo no sé de qué voy a vivir en los próximos diez años; probablemente debí ser informática, o rapera, dedicarme en serio a la música y dar conciertos. Estoy segura de que la tristeza no me va a dejar prosperar.