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Con dos que se quieran… ya tenemos Generación Cero - Gilberto Padilla Cárdenas

Con dos que se quieran… ya tenemos Generación Cero

Necesito unos segundos de reflexión para tratar de explicarles qué diablos pasa con los narradores de la Generación Cero y por qué muchos de sus libros me parecen de una ridiculez inenarrable. Digamos que se trata de textos que no tienen o no conducen al clímax. O como también se le conoce en el CENESEX: “templar sin venirse”. Lo de la Generación Cero es la narrativa tántrica.

Habana Underguater

Lo que pasó: un sábado por la noche a leer Habana Underguater. Era fan de Erick J. Mota por esos días y un tipo obeso y paranoide me cambió una edición improvisada de Habana Underguater por un DVD original de Blade Runner.

Narcotización - Gilberto Padilla Cárdenas

Narcotización

Cuando el problema parece demasiado grande, cuando nos enseñan demasiada realidad, tendemos a cerrarnos en banda. Nos resignamos. No hacemos nada porque el desastre parece inevitable. Estamos atrapados. Eso es la narcotización. Así vivimos los cubanos, asegura. El Estado nos tiene narcotizados.

Kozer, el derrotado

Va a ser una matanza. Empieza la carrera por el Premio Nacional de Literatura en Cuba. Comienzan las nominaciones. El conteo de esperma. La ovulación. El hurra hurra institucional. Va a haber sangre, sudor y algunas lágrimas.

Sabor metálico

Pregúntale sobre las demandas por acoso sexual de los estudiantes de Yale”, me dice un amigo cubano-americano con la suficiente cantidad de información palaciega como para no aburrir jamás, “si no te devuelve el correo, es culpa mía”.
Una entrevista con Roberto González Echevarría

Gilberto Padilla Cárdenas - Los años de Orígenes

La maldición

Mientras las librerías cubanas agonizan, el Instituto Cubano del Libro, en vez de crear una piel nueva, de rectificar una política macabra y publicar de una vez y para siempre Los años de Orígenes, exhibe una musculatura cansada donde apenas corre la sangre.

Talco - Gilberto Padilla Cárdenas

Talco

Una buena antología es también un golpe contra el canon, contra las buenas conciencias de la literatura cubana, esforzadas como están por mantener la cosmética estúpida de nuestro país.