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Julio Llópiz-Casal

Marica trumpista

Cuando estaban a punto de realizarse las elecciones en Estados Unidos, un amigo de Facebook escribió un post en el que se preguntaba cómo era posible ser maricón y trumpista a la vez. Sentí ganas de dejarle un comentario. Los argumentos me parecieron muy obvios, pero no comenté el post. Preferí darle vueltas a la idea en mi cabeza.

Julio Llópiz-Casal

Lamentos y deleites de mi 2020

Prefiero recordar tres cosas negativas y tres cosas positivas del año. El 2021 será todo lo brutal o benévolo que han podido ser todos los años. Pero no es lo mismo empezarlo con una lágrima que empezarlo con una sonrisa. Que empiece como sea, pero ojalá acabe con todos llorando de alegría.

Jorge Peré

November Rain

El cosmopolitismo segrega y acaba anulando las narrativas locales; de ahí que sea este y no otro el año de mayor catarsis que se recuerde dentro del gremio cultural cubano en varias décadas. Al encierro, más que a otra cosa, le debemos cuanto ha ocurrido. Al encierro literal, que es el que produce la más severa asfixia.

Jorge Peré

Revolucionarios sin Revolución

Luis Manuel Otero Alcántara es un revolucionario. Tania Bruguera es una revolucionaria. Anamely Ramos es, toda ella, un pensamiento revolucionario. Katherine Bisquet es una revolucionaria. Julio César Llópiz-Casal es un revolucionario sin enmienda. Carlos Manuel Álvarez es un gran escritor y un revolucionario. Reynier Leyva Novo es un revolucionario de temer. Yunior García es un revolucionario. Julio Antonio Fernández Estrada es un revolucionario.

Julio Llópiz-Casal

Entre el abuso y el ciberabuso

Nos maltratan, y le piden a la comunidad internacional y a los coterráneos neófitos que lo comprendan. El Estado pide comprensión porque se siente amenazado por un enemigo que no existe. El Estado pide que lo dejen ser infantil y peligroso. He sido abusado y ciberabusado… Y así seguirá siendo, al parecer.

Julio Llópiz-Casal

Las cosas que yo quiero

Yo quiero que el Estado cubano respete el derecho a que cada cual piense lo que quiera y lo diga como lo quiera decir, porque así sabré cosas verdaderas de todos. No solamente de los 30 que entramos la noche del 27 de noviembre al Ministerio de Cultura, también de los más de 500 que estaban afuera esperándonos, y a los que no les pudimos dar una mejor noticia.