Etiqueta: Escritorxs salvajes

Un acercamiento crítico al Miami Daddy - Xalbador García

Un acercamiento crítico al Miami Daddy

Miami Daddy es una ciudad con alma latina y chichis de silicona. Miami Daddy es la ciudad artificio. Miami Daddy es la imagen Univisión y Telemundo de una realidad más compleja, pero no tan chic ni tan cuqui. Miami Daddy es la zona de Miami donde la superficialidad es el fondo. En Miami Daddy, el reguetón es el himno nacional.

El meteorito - Liliana Colanzi

Meteorito

El corazón del meteorito se salvó de la violenta desintegración: se trataba de una bola ígnea de un metro y medio que cayó en las afueras de San Borja y cuyo espectacular descenso de los cielos presenció una pareja que discutía en su casa a las cinco y media de la mañana.

En el tiempo de los boardwalks - Melanie Márquez Adams

En el tiempo de los boardwalks

“Adoras ese universo de tienditas, bares y cafeterías ensartados entre el mar y un parque de diversiones. El boardwalk. Como si estuvieses en el mismísimo Cheers, como si el tiempo circular te transportase a un recuerdo perdido en la memoria de algún abuelo”.

Amor a primera fusta - Teresa Dovalpage

Amor a primera fusta

Cuando recibí la propuesta, mi primer impulso fue contestar que no. Pero lo pensé dos veces. A fin de cuentas, ¿cuál era la tarea? Nada del otro mundo: hacer un reportaje sobre una feria kink que se celebraría en San Diego.

El arte de las fugas

La máxima era atribuida al entonces general de Ejército, y todavía heredero de la finca privada que es Cuba: “El deber de todo buen soldado es escaparse. Y el deber de todo buen oficial es atraparlo”.

A partir de Manhattan

A partir de Manhattan

En 1978, mientras Enrique Lihn flaneaba por Manhattan, Manuel Puig también daba vueltas por la isla neoyorquina, quejándose de la insularidad que significaba ser autor latinoamericano en tierra anglo. Por esos mismos años Reinaldo Arenas llegaría a Nueva York y moriría ahí mismo, culpa del sida. Y fue en Manhattan donde Néstor Sánchez se convirtió en un vagabundo que escribía con la mano izquierda.

Giovanna Rivero

Resplandor

Nadie vive en La Paz impunemente. Lo supe al cabo de apenas seis meses de haber estado viviendo en esa ciudad y lo saboreé o lo pagué, o ambas cosas, durante los tres años restantes.

El nadador, Cheever, otra historia - Carlos Pintado

El nadador, Cheever, otra historia

He comprendido estás cosas tardíamente. Ya no tendré tiempo de asomarme a los campos en donde hombres de torsos hermosísimos perviven como estatuas. Soy el nadador de Cheever. Mi historia es triste y efímera, como todas las historias”.