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Fidel Castro

Mis notas a dos viejas cartas a Fidel

Han pasado 50 años de esas dos cartas. Fidel ha muerto. Cuentan que José Lezama Lima, en 1959, dijo que nadie decía la palabra patria como “ese muchacho”. De tanto pronunciarla, Fidel visualizó la patria como un caballo, incansable como él, montado a pelo y sin lugar para otro en el lomo.

Julio Llópiz-Casal

Hombres de negro futuro

Nada peor le espera a un abusador disfrazado de mesías que lo perecedero de su disfraz. Puede aplastar y atemorizar en vida, pero eso que llamamos destino consiste, sobre todo, en que no hay control alguno sobre cómo nos leerán aquellos que nos van a suceder.

Julio Llópiz Casal

El mar, una y otra vez

La relación de esta isla con el mar ha sido hostil y erótica. El Condón de La Habana es un proyecto en fase de desarrollo que no impide lo importante. Una isla puede ser eso: un espacio vivencial que necesita especialmente del afuera, y que también necesita exteriorizar, vomitar, drenar… El isleño ideal es un ave migratoria.

Hamlet Lavastida

El autobús mágico

Dentro de ese autobús, los policías intimidaron, golpearon, gritaron, arrebataron pertenencias. Probablemente aquella guagua, después de las 12, volvió a ser una calabaza. Y ellos tal vez volvieron a ser ratones. Ojalá que se trate de miedo e indolencia, que siempre son enmendables. Yo necesito creer que así es.

Julio Llópiz-Casal

Carta abierta al miedo

Hermano mío: claro que te perdono. Por supuesto que no estás hablando mierda, y tampoco es verdad que estas cosas no te interesen: eres cubano, estas cosas siempre serán asunto tuyo. Tienes razón en todo, pero me siento obligado rectificarte algo: el miedo en Cuba no es abstracto. El miedo en Cuba es muy concreto.

Julio Llópiz-Casal

Marica trumpista

Cuando estaban a punto de realizarse las elecciones en Estados Unidos, un amigo de Facebook escribió un post en el que se preguntaba cómo era posible ser maricón y trumpista a la vez. Sentí ganas de dejarle un comentario. Los argumentos me parecieron muy obvios, pero no comenté el post. Preferí darle vueltas a la idea en mi cabeza.

Julio Llópiz-Casal

Lamentos y deleites de mi 2020

Prefiero recordar tres cosas negativas y tres cosas positivas del año. El 2021 será todo lo brutal o benévolo que han podido ser todos los años. Pero no es lo mismo empezarlo con una lágrima que empezarlo con una sonrisa. Que empiece como sea, pero ojalá acabe con todos llorando de alegría.

Julio Llópiz-Casal

Patear al rey

Soñar con Virgilio Piñera, con Francis Alÿs y con una Habana ideal, me hizo lanzarme a la calle en el verano. Recordé que me gusta lo que la ciudad me dice, aunque esté hecha polvo y me derrita su calor. Recordé que la luz del trópico es brutal, pero me gusta. Y recordé, sobre todo, que La Habana es hostil, pero no es su culpa.

Julio Llópiz-Casal

Óxido sobre poliéster

La Historia de Cuba que nos toca aprender en la Isla tiende a ser solemne, calamitosa y eufemística; con enormes lagunas y zonas neblinosas. Los estudios complementarios, impulsados por la curiosidad personal, suelen ser atacados y satanizados. En este sentido, la Historia del Arte Cubano no es una excepción.