Etiqueta: Carlos Lechuga

Estar enamorado es tremenda mierda - Carlos Lechuga

Estar enamorado es tremenda mierda

Estoy en la Escuela de Cine sin poder masturbarme, dando clases a unos alumnos y asediado por los teóricos, por querer hacerme el escritor a esta altura de la vida. La envidia sale en cada comentario: Solo hablas de sexo y haces entrevistas… Ya tienes que volver a filmar… Sonrío y pienso: ¿Serán hijos de puta? ¡Si algunos de ustedes son los mismos que no me dejan filmar!

Cincuenta metros con Ena Lucía Portela - Carlos Lechuga

Cincuenta metros con Ena Lucía Portela

Mi casa siempre ha estado llena de mujeres. Mi madre y mi abuela reciben a muchas vecinas, amigas, conocidas, enviadas (mi abuela es cartomántica). Yo estaba acostumbrado a ver a muchas mujeres, de diferentes físicos y actitudes. Me resultaba normal. Pero el día que vi a Ena Lucía Portela algo se me revolvió bien adentro.

Legna Rodríguez Iglesias habla de cine en la cama

Legna Rodríguez Iglesias habla de cine en la cama

“Me quedé tiesa cuando vi tu mensaje preguntándome si aceptaba conversar contigo sobre cine. Acepté porque te admiro, y porque cuando te vi desnudo en una de tus columnas de Hypermedia lo primero que me vino a la mente fue: ¡tiene prepucio, como mi hijo! He pensado escribir un libro de poemas sobre prepucios perfectos y ausencias perfectas de prepucios…”.

Axilas femeninas en el Festival de Cine

Axilas femeninas en el Festival de Cine

El álbum de Léos Carax estaba lleno de fotos de axilas. Fotos de las axilas de las actrices más bellas del mundo, las actrices con las que todos soñamos… Y no era nada sexual: era sensual. Pero ni siquiera eso: era como cuando un niño cubano te enseñaba su libro de papelitos de caramelos en medio del Período Especial.

Gustavo Arcos: “Dijeron que ejercía nefasta influencia sobre los jóvenes”

Gustavo Arcos: “Dijeron que ejercía nefasta influencia sobre los jóvenes”

Es acaso el crítico de audiovisual más polémico de Cuba. Lo han descrito como “privilegiado y reciclador”. No termina de salir de una disputa para entrar en otra. Como esas películas que, por prohibidas, uno las busca más, no hay mayor tentación para seguidores y detractores que averiguar qué dijo o escribió Gustavo Arcos.