La manipulación del índice de pobreza en Cuba

Cuba es el único país de las Américas que no publica el índice de pobreza. Tampoco publica el índice de desigualdad GINI o de Palma. No podremos encontrar, en las cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), el salario mínimo, ni tampoco el costo de la canasta básica.

En febrero de 2019, el gobierno cubano difundió en el portal de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), un informe sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible hasta 2030 en el país[1]. En él declaró que solo el 6.8 % de toda la población, y el 4.6 % de la población en las ciudades, estaba en “precariedad”[2].

La falsedad de estas cifras se debe a tres manipulaciones de los indicadores:

  1. El indicador de pobreza desaparece del informe y aparece “la pobreza extrema”, sin definirse; es decir, la población que no tiene acceso a más de tres indicadores de la pobreza multifactorial. Para ocultar la manipulación de las cifras, en el informe no aparece la definición de pobreza y su diferencia con la pobreza extrema.
  2. El gobierno cubano desecha el estándar internacional de medir la pobreza por los ingresos monetarios (1,90 dólares de ingreso diario); dice que no procede en el caso cubano por los derechos subsidiados a la salud y educación, la cultura y el deporte. Una decisión que contradice los estándares internacionales: salvo Cuba, ningún gobierno desecha este indicador como medida de pobreza.[3]
  3. El gobierno cubano informa los ingresos per cápita anuales del PIB en dólares y no en pesos cubanos. Con la distorsión monetaria y cambiaria en el país, que obliga al consumidor a comprar un similar al dólar, el CUC[4], por 25 pesos cubanos (CUP), el real ingreso promedio per cápita sería de 627 CUP al mes, que al cambio actual son 25 dólares y algunos centavos. Luego, el per cápita anunciado por el gobierno en el citado informe (7,524 dólares anuales promedio), se reduciría al per cápita real de 300 dólares anuales y 96 centavos.

Esta distorsión de cifras publicadas coloca en entredicho el Índice de Desarrollo Humano, que en el informe gubernamental se anuncia en el puesto 73 de 193 países, cuando en realidad es el último de los 193 países por ingreso promedio anual per cápita (PPA)[5]. Comparte el puesto 194 por ingreso per cápita (PPA) con la República Democrática del Congo.[6]

Otros indicadores de pobreza multifactorial están distorsionados en el informe:

Con relación a la vivienda, el propio estado ha publicado que el 40 % de las existentes necesita reparación importante. El citado informe gubernamental solo se refiere a las viviendas con pisos de tierra y sin techo adecuado, pero no recoge el grave problema acumulado de las viviendas en Cuba.

Según cifras oficiales, más de un millón de personas carecería de vivienda; cifra que varía sistemáticamente, evidenciando el desconocimiento gubernamental del problema real de la vivienda en Cuba. Desde 2014 se está haciendo el levantamiento del catastro nacional, pero aún no se han publicado sus resultados. Según información de marzo del 2020, el conocimiento de las viviendas en zonas urbanas no ha concluido, y el levantamiento de las viviendas en zonas rurales se hizo en 1992.

Con relación a la salud, el informe no señala la pésima infraestructura de los hospitales, la ausencia de especialistas médicos (por ser enviados a misiones en el exterior), la escasez de insumos y la ausencia intermitente de medicamentos esenciales, además de la falta crónica de ambulancias; todo lo cual hace muy precario este derecho para la mayoría de la población.

Con relación al agua potable, en el año 2015 la directora del Instituto de Recursos Hidráulicos declaró que el 50 % del agua bombeada por el sistema nacional hidráulico se perdía por roturas de las tuberías. Este dato no aparece en las evaluaciones recientes hechas por este ministerio. Por otra parte, según los estándares internacionales, el agua no es potable en Cuba: necesita de purificación por cocción y/o filtros químicos.

Según datos oficiales de 2018, solo el 13 % de la población recibía agua las 24 horas. El resto lo recibe días alternos, algunas horas o por servicio de camiones cisternas (pipas). En el sitio oficial del Instituto de Recursos Hidráulicos de Cuba, solo aparecen datos de 2014 sobre la infraestructura hidráulica de servicio a la población. Según esos datos, solo el 16 % de la población cubana tiene acceso fácil al agua, a pesar de que el 74.4 % tiene conexión al sistema hidráulico en sus viviendas.[7]

Con relación a los salarios, otro indicador importante a medir bajo el análisis de la pobreza, el salario mínimo en Cuba es de 16 dólares mensuales: el más bajo de Latinoamérica, solo inferior al de Venezuela con 3 dólares mensuales. La Oficina Nacional de Estadísticas (ONEI) no publica el monto de trabajadores cubanos que reciben el salario mínimo estatal.

Si una parte de los sectores presupuestados, como educación, funcionarios gubernamentales, salud y dirigentes del partido, aumentaron sus ingresos con la reforma salarial de julio de 2019, otros sectores de trabajadores estatales vieron descender sus salarios por el costo creciente de la canasta básica familiar: es el caso de las relacionadas con la pesca, agricultura, ganadería, silvicultura y otros renglones del comercio y los servicios.

Pese a los aumentos nominales de salarios en los últimos 30 años, especialistas como el profesor Carmelo Mesa Lago han reiterado que los salarios en Cuba no han logrado el poder adquisitivo que tenían en el 1989, año precrisis. Según este especialista, el salario real, ajustado a la inflación del año 2019, solo representa el 46 % del salario real de 1989.

Por otra parte, según cifras de ONEI, el 35.6 % de la población en edad laboral no tiene empleo o está desocupada[8]. Este gran porciento refleja la ausencia de estímulos para trabajar debido a los bajos salarios. En días recientes se ha anunciado una gran reforma salarial; sin embargo, la propuesta aún no aplicada no tiene en cuenta la dolarización de los productos alimenticios y de aseo desde finales de julio de este año, para la compra mediante tarjetas magnéticas con depósitos desde el extranjero.

Las tiendas de alimentos en pesos cubanos están desabastecidas y la producción agropecuaria fuertemente deprimida por los problemas estructurales de las políticas agropecuarias y por la pandemia del coronavirus. Eso coloca a la población en una situación de mayor precariedad, pues el consumo está dividido entre los que reciben remesas y los que no las reciben.

La valoración de las remesas que llegan a Cuba tiene muchas estimaciones diferentes y no hay cifras oficiales; sin embargo, la Encuesta Nacional de Migración efectuada en 2016 y 2017, arroja que solo el 38 % de la población cubana tiene familiares en el exterior de manera temporal o permanente, y de ellos, no todos envían remesas de manera regular.[9]

Frente a la ausencia de oferta de alimentos producidos en el país, resultado de las políticas erradas en el campo cubano, la anunciada reforma salarial podría diluirse en una espiral inflacionaria de precios que mantendría muy bajo el poder adquisitivo de los aumentos anunciados. Para eliminar la escasez de alimentos tampoco parece posible la importación, pues la pandemia de COVID-19 ha disminuido de manera drástica el turismo, las remesas y la venta de servicios médicos al exterior, que son los tres renglones fundamentales de ingreso de divisas al país.[10]

El ingreso monetario, índice fundamental para establecer el nivel de pobreza según los estándares internacionales, el gobierno cubano lo desecha. El índice de pobreza multifactorial, con la carencia de tres indicadores —como las condiciones de vivienda, acceso a agua potable y acceso precario a la alimentación—, demuestra que los valores analizados en el Informe gubernamental de 2019 se refieren a “la pobreza extrema”, y ocultan los valores reales de la pobreza en Cuba. Según estimados indirectos, porque no hay cifras oficiales, algunos economistas cubanos han establecido un rango entre el 40 % y el 51 % de pobreza en el país.

Por otra parte, el Índice de Desarrollo Humano, en el indicador de ingreso per cápita anual promedio, no se corresponde a la realidad de este indicador en el país, pues el gobierno cubano lo informa en dólares, y la distorsión cambiaria y monetaria lo reduce 25 veces para los consumidores. El ajuste de dólar a pesos cubanos, haría descender el Índice de Desarrollo Humano para Cuba del puesto 73 a los últimos lugares entre los países del mundo.

Es imperativo que el gobierno cubano publique el índice de pobreza y el índice de desigualdad social; sin estos imprescindibles indicadores no podrán elaborarse políticas públicas, hoy ausentes, para disminuir y erradicar la pobreza mayoritaria en Cuba. Pobreza que incluye varios derechos sociales muy precarios en el país: el derecho a una alimentación adecuada, el derecho a una vivienda digna, el derecho de acceso al agua potable, el derecho a una asistencia médica de calidad, el derecho a pensiones y asistencia social que permita una existencia digna, y el derecho a un salario decente según los parámetros internacionales de la ONU.




Notas:
[1] Ver Informe nacional voluntario de Cuba sobre ODS, en https://foroalc2030.cepal.org/2019/sites/foro2019/files/informe_nacional_voluntario_de_cuba_sobre_implementacion_de_la_agenda_2030.pdf, febrero 2019.
[2] Ídem páginas 30 y 82 respectivamente.
[3] Ídem página 30.
[4] El CUC es una moneda válida solo en el territorio nacional que se implantó en los años 90 del siglo pasado, en un inicio con respaldo en el dólar norteamericano: 1 USD por 1 CUC, luego esta moneda careció de respaldo en dólares y se siguió emitiendo.
[5] Informe nacional voluntario de Cuba sobre ODS, en https://foroalc2030.cepal.org/2019/sites/foro2019/files/informe_nacional_voluntario_de_cuba_sobre_implementacion_de_la_agenda_2030.pdf, febrero 2019, página 31.
[6] Países por PIB (PPA) per cápita según cifras del 2017, en https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_PIB_(PPA)_per_c%C3%A1pita, ver Cuba con su cifra falsa en dólares, y la cifra de la República Popular del Congo.
[7] Principales indicadores y datos de infraestructura hidráulica, (2016 con datos de 2014) en https://www.hidro.gob.cu/sites/default/files/INRH/Publicaciones/Principales%20indicadores.pdf página 39.
[8] Anuario Estadístico de Cuba 2019, capítulo 7 Empleo y salarios, en http://www.onei.gob.cu/sites/default/files/07_empleo_y_salario_2019_sitio.pdf, página 11.
[9] El 77 % de lo que emigraron a partir de 2008, de manera temporal o permanente, envían algún tipo de ayuda a los familiares residentes en Cuba. Ver Encuesta Nacional Migración 2016, página 53.
[10] Brasil, Bolivia, El Salvador y Ecuador, cancelaron la colaboración médica cubana en 2019.




El racismo estructural en la Cuba de hoy

El racismo estructural en la Cuba de hoy

Marlene Azor Hernández

Las políticas de igualdad social de la Revolución no resolvieron la integración de los afrocubanos en igualdad de condiciones. La pobreza está generalizada en Cuba. Estimados de varios economistas cubanos la colocan en más del 50% de la población.


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