Hypermedia interroga (I)

¿Qué ha pasado con la fotogénica Pola Oloixarac, que hace pocos años era reverenciada en todos los medios como la nueva estrella literaria argentina?

¿Por qué en su discurso de aceptación del Premio Cervantes, Sergio Ramírez no mencionó directamente que él fue vicepresidente de su país?

¿Cuántos ex vicepresidentes son Premio Cervantes?

¿No es ya una tautología decir “cultura cubanoamericana”? 

¿Existe todavía una cultura cubana independiente, al margen de “lo americano”?

¿Alguien se lo cree?

Cuando Wendy Guerra apunta en Domingo de Revolución (Anagrama, 2016): “Lo que mata a los autores censurados, expatriados o condenados al ostracismo es la autofagia. Muchos se quedan atrapados entre la envidia política y la envidia literaria”. ¿De quiénes habla? ¿Cuáles son esos escritores cubanos censurados atrapados en la envidia? 

¿Cómo se manifiesta la envidia política? ¿Y la literaria?

A propósito, ¿cuántos poemas ha escrito José Kozer? ¿Ese inventario existe? ¿Lo lleva alguien? ¿Guinness?

¿Qué hace Emilio Ichikawa sentado al lado de Iroel Sánchez, Enrique Ubieta y compañía en la compilación Centrismo en Cuba: otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo (2017), de Manuel Enrique Lagarde?

¿Por qué incluso una película de raza como Get Out, de Jordan Peele, tiene que tropezar con el tópico del villano speech, en esa escena inverosímil del televisor? ¿Por qué la necesidad, tan forzada, de ofrecer al espectador una explicación?

¿Cuáles son, si es que existen, los escritores favoritos del actual presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel?

¿Qué cine le gusta? ¿Y qué artistas contemporáneos?

¿Por qué la editorial Anagrama ha publicado la poesía de Michel Houellebecq en su colección “Panorama de Narrativas”?

¿Y por qué no?

¿Qué fue de Bilko Cuervo? ¿En qué terminó aquel proyecto de película de ciencia-ficción que quería hacer, hace tantos años?

En sus diarios publicados bajo el título Rabo de Antinube (Almenara, 2018), cuando Lorenzo García Vega anota, en agosto de 2003: “Anoche estuve leyendo el relato de un inteligente, ‘disidente’, joven, escritor cubano. Muy movido, muy desparpajeado, el ‘disidente’, pero ¡cuánto provincianismo! Es increíble: el escritor desparpajeado pretende vivir frente al abismo, pero detrás tiene, como telón de fondo, la atmósfera sentimental de lo que antes fue un Liceo de pueblo de campo. Qué raro es esto: un joven escritor pasado por todos los trapiches, y que, por lo tanto, se las sabe todas, envuelto en los rancios mármoles de la cubanidad de siempre.

¿Quién era ese joven escritor?

¿Y por qué pone “disidente” entrecomillas?

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(Continuará…)

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Parte II, III, IV

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