Narrativa

Hawking atraviesa Hialeah

Aún así, escritores, viejos y no tanto se preocupan por jorobada idea de trascendencia, rodean de admirados jóvenes que refieren ensayos y tesis, poemas, llaman “maestro”, y como orine de carnaval corren las entrevistas, las memorias personales: nada más escandalosamente moribundo.

Basura negra

Ya sé que no tienen ni la más puta idea de lo que hablo. Por algo no son lectores ilustrados, mucho menos ilustres. Por algo no han leído nada de nada, nunca. Por algo me siguen leyendo a mí, compulsivamente.

(De la novela inédita Que la patria os covfefe orgullosa, de próxima aparición por Editorial Hypermedia).

Una polla grandiosa

Mi vida ha sido otra, gracias a que no tengo una polla promedio o una polla pequeña. Ya sé que esto no suena muy políticamente correcto. Pero. Si algo no soy yo es un escritor políticamente correcto.

Pensamiento vaginal

Yo sostengo, como se sabe, que hay un pensamiento fálico, pero también un pensamiento vaginal. Ese punto en que la capacidad de razonar serenamente y la razón misma de la mujer se ven trastocadas por la apariencia, o por la confluencia química con un varón.

Tres tristes prosas

A las clavadistas no parece interesarles demasiado su aspecto: son sacerdotisas de una secta, seres que comunican elementos incompatibles para los no iniciados: surcar el aire, hundirse en el agua. Otra belleza, ahora, consagrada a otros dioses.

Viajar cuando baja la marea

Ayer hablé con mi madre por teléfono y le dije que hoy salíamos de viaje. Nos contamos lo de siempre, los niños, el inventario de enfermedades, el calor del verano. Durante toda la conversación, yo pasaba mecánicamente mi dedo índice por el borde de los libros en una esquina de la biblioteca.