Cine

En el país de los ciegos

Salvo contadas excepciones, el cine cubano continúa siendo hoy más de lo mismo. Dos filmes nacionales, proyectados el pasado año reafirman esa persistencia estéril en un decadente paradigma realista, en una estética de la repetición que el espectador consume como parte de un ritual en la luneta.

Ociel ahora

El muchacho que preguntaba por la muerte ha estado en peligro de morir más de diez veces y, según testimonia sin cesar, ha sido iluminado. El muchacho que asistía a un rito bautista y que luego se apartó de la fe para meterse a soldado, es ahora cristiano. 

Desagravio a Landrián

La desgracia de Landrián, y también su timbre de gloria, es que comienza a trabajar como documentalista cuando el ICAIC está en su fase más agresiva en relación con esas tareas: nadie es cineasta en el país.