Un haiku de Matsuo Bashō

En la tradición japonesa, la kareobana (cortaderas, carrizos o “plumeros de la pampa”, como se les llama en España) remite al wabizumai, la vida de retiro, semisalvaje, centrada en la soledad y la simplicidad. Se asocia a la vejez resistente, por ese efecto plateado de sus plumosas inflorescencias, que recuerdan una cabeza canosa. En el Libro de la almohada, Sei Shōnagon escribe: “Sin darse cuenta de que su cabeza se ha vuelto gris y demacrada, un mazo de cortaderas sigue en pie hasta el final del invierno, tambaleándose dócilmente, y hasta parece como si pudiera recordar el pasado. Se parece mucho a un anciano”. 

De todo eso se hace eco Matsuo Bashō en este haiku, precedido por la siguiente nota: “Se me hacía difícil vivir una vida asentada, así que he pasado los últimos seis o siete años en camino. Sobreviví a dolorosas enfermedades, y al ser incapaz de olvidar a mis viejos amigos y discípulos de tantos años finalmente he regresado a Edo. Pronto vendrán a visitarme de nuevo a mi cabaña cada día”.


Sobrevivió:
mazo de cortaderas 
entre la nieve.

Tomokakumo
narade ya yuki no
kareobana


ともかくもならでや雪の枯尾花


(Más versiones mías de Bashō pueden leerse en este tomo, Hoguera y abanico, publicado no hace mucho por la editorial Pre-textos).






4 Comentarios
  1. He ahí cuando la traducción es un ejercicio en futilidad. “Un mazo de cortadera” carece de belleza, de sutileza, de poesía! Es una de las declaraciones más atroces que pueda salir de la mente torcida de un rasgatripas. Mejor dejar esa joya de Basho intocada. Imagino que sea exquisita en japonés. En español es un matapasiones!

    No sé, más decente sería

    Sobrevivió:
    en la nieve
    mazo de cañabravas.

    Sobrevivió:
    bajo la nieve
    mazo de kareobana.

    O mazo de lo que te de la gana, de palma cana. Y nunca “entre” la nieve. No hay “entre la nieve”

  2. No entiendo qué tendrían que ver las cañabravas con la idea de senilidad o el aspecto del cabello canoso evocado en el poema.
    Y claro que existe “entre la nieve”. Justamente porque se trata de un caso de “blanco sobre blanco” (los carrizos o cortaderas con su efecto plateado o blanquecino sobre el fondo blanco del paisaje nevado. El “blanco sobre blanco” es uno de los procedimientos retóricos más comunes de la poesía clásica japonesa.
    Concedo que no es una versión demasiado inspirada: siempre es difícil traducir las plantas y los códigos de otra cultura. Eso sí, lo que pretendía Bashō era justamente mostrar lo aparentemente no poetizable, una suerte de presencia inmediata (la estética de la ligereza o karumi). Muchos de sus poemas tienen esa “vis” matapasiones, sorry. ¿Tú en qué traducción los lees?

  3. Leo a Basho ea traducción de Hiag Akmakjian al inglés. No seas tan literal, digo cañabravas porque carrizos o cortadera son palabras espantosas, y en la traducción de un poema es mejor poner “plumeros” o “plantas de oficina” que usar una palabra inconsecuente, que es lo que haces aquí con Basho.

  4. ¿”Inconsecuente” por usar la traducción literal de la planta y explicarla? Se te ha pegado el vocabulario de los mítines de repudio, my dear…

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