Ante la primavera

No es difícil encontrar los pormenores biográficos de Tu Fu (o Du Fu, en pinyin), uno de poetas clásicos chinos, que vivió en el siglo VIII, durante la dinastía Tang. Este poema data del año 757, cuando fue hecho prisionero por los rebeldes en Chang’an, en ese entonces capital de un reino que llevaba varios años de guerra civil. Uno de sus mejores traductores, el francés André Markowicz (que, por cierto, no sabe chino) ha hecho notar que las víctimas de esa contienda de ocho años (entre 755 y 763) ascendieron a 36 millones de personas (sumando soldados y población civil, diezmada también por epidemias y hambrunas). Un imperio de 53 millones de habitantes quedó reducido a 17 millones. Esa escalofriante catástrofe es el tema de este famoso poema.

Lo he revisitado muchas veces, en traducciones al inglés de David Hinton, Robert Watson y C. K. Ho. Hace poco, rastreando el origen de unos versos de Bashô (鳥啼き魚の目は泪, “pájaros tristes, peces que lloran”), me tocó estudiarlo con más atención. Admiro, también, la versión al catalán que hizo Joan Ferraté (otro que tampoco sabía chino) tras consultar el libro de François Cheng, L’Ecriture poétique chinoise, y numerosas versiones al inglés y al italiano. La historia de esa aventura literaria está contada en uno de los libros más hermosos que se haya publicado en Barcelona: Cinquanta poesies de Du Fu (Quaderns Crema, 1991). Allí Ferraté también explica por qué escogió el alejandrino (un verso dividido en dos periodos de siete sílabas métricas cada uno) para verter estos poemas breves de Tu Fu, donde cada línea contiene cinco caracteres monosilábicos en mandarín. Mi versión toma de Ferraté el título del poema, y el molde alejandrino.

Un detallado y utilísimo análisis del texto puede encontrarse aquí (en inglés). A él remito para explicar otras de mis elecciones (“paisaje” en vez de la forma más literal “montañas y ríos”; “fortuna” en vez del commonplace “diez mil piezas de oro”) y, en última instancia, para justificar ciertas exclusiones en nombre de la brevedad y el contraste metafórico que organiza el poema. La imagen final se refiere a la horquilla que recibían los funcionarios del emperador para recoger sus cabellos. Explícitamente mencionada en el original, aquí aparece sólo aludida.


Ante la primavera

El país, destruido. Queda sólo el paisaje.
Ciudad primaveral, sepultada en lo verde.
Las lágrimas salpican las flores, afligidas,
y el canto de los pájaros me encoge el corazón.
Tres meses han ardido las llamas de la guerra.
Una carta de casa vale una gran  fortuna.
Si peino mis cabellos, sólo recojo canas;
ya me quedan tan pocos que cuesta sujetarlos.


El original en caracteres tradicionales:


春望

國破山河在
城春草木深
感時花濺淚
恨別鳥驚心
烽火連三月
家書抵萬金
白頭搔更短
渾欲不勝簪


La transcripción fónica:


Chūn Wàng

guó pò shān hé zài
chéng chūn cǎo mù shēn
gǎn shí huā jiàn lèi
hèn bié niǎo jīng xīn
fēng huǒ lián sān yuè
jiā shū dǐ wàn jīn
bái tóu sāo gèng duǎn
hún yù bù shēng zān


Transliteración de los ideogramas:


país   dañado   montañas   ríos   quedar
ciudad   primavera   hierba   árboles   profundo
sentir   momento   flores   salpicaduras    lágrimas
lamento   despedida   pájaro   sobresaltar   corazón
fuegos   aviso   unir   tres    meses
carta   familiar   valor  diez mil   piezas-de-oro
cabeza  blanca  peinar   volver   cabellos delgados
casi   a punto de   no soportar   horquilla


Ante la primavera - Ernesto Hernández Busto





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