diario con coronavirus

“Cada uno lleva en sí mismo la peste, porque nadie, nadie en el mundo está indemne de ella”. 
Albert Camus: La peste.


20 de marzo

99 de fiebre todo el día. 
amanecí como si me hubieran entrado a palos. 
dolor por todo el cuerpo. 
enseñé mis clases por WhatsApp con mucho esfuerzo. 
con mucho esfuerzo me arreglé y subí un video. 
hablamos de “El Sur”, de Borges. habíamos empezado con 95% de asistencia el lunes, pero hoy viernes algunos chicos no se reportaron; tendré que llamar luego. 
no he perdido el apetito, pero como poco y todo me sabe desabrido. 
asco. 
y mucho dolor de cabeza. 
de la cena dejé un poco de la paella negra. traté de hacer algo de yoga pero estoy muy fatigada y adolorida. 
se me ha abierto la cadera remendada. 
me duele muuuuucho el cuerpo.
tengo frío desde anoche que regué el jardín. 
me he enfundado en cachemira. 
a Dahlmann el tren lo deja en el campo abierto, porque el Sur es un residuo del pasado. a partir de ese momento todo presente cae por el desfiladero del ayer. Juan es también su antepasado Johannes; esta mañana soy un retrato de mi abuela María.


21 de marzo

sudé la fiebre anoche. 
el flaco se despierta a preguntar en medio de la madrugada y lo calmo. tomé un Tylenol antes de acostarme.
pensé que estaba mejor y me levanté a darme un baño de agua caliente, pero no estoy mejor. sigue el dolor en todo el cuerpo. 
a B se lo confesé porque cómo ocultárselo. dice que si tengo que ir al hospital, que F me indicaría a cuál ir. 
ay dios, si LS lo tiene, si se los pasé la otra noche cuando vinieron a cenar. muero. 
si A enferma, voy a sufrir mucho viéndolo así.  


22 de marzo

anoche tuve que levantarme de madrugada para quitarme la ropa mojada de sudor. 
tengo una debilidad profunda.
le mentí a E y me costó ocultárselo. pero no quiero traerle preocupaciones con todo lo que tiene arriba. no quiero que tema que el virus ya se lo llevamos a casa con la caja de croissants. aunque nunca toqué dentro de la caja. encrucijada: así de enmarañado es el tinglado del contagio. 
a lo Bernard Herrmann, los trémolos de Nocturnal Animals se comunican con mi estado de ánimo tremens. y mis temblores. 
pero la fiebre ha cedido hoy. escribo esto mientras A prepara la cena y la música me exalta.
dolor en todo el cuerpo y, aunque débil, creo que ganaré la batalla. hoy me duele sobre todo la espalda. voy de la cama al comedor, del desayuno a la sala, de la cama al baño y de vuelta a la cama y no estoy cómoda en ningún lado. 
A me hizo un risotto de filete y es lo mejor que me ha sabido en días. me prepara todos mis antojos. 
pero hay cosas que me saben a nada. el pan por ejemplo. los palitroques italianos con romero. 
al atardecer A me animó para que fuera al campo de golf (como hubiéramos hecho en días normales), y me vino bien. A se fue a trotar y me quedé en una banca estirándome suavemente y haciendo ejercicios de espalda a ver si me alivia el dolor encajado encima de los pulmones. y el sol, claro. 


23 de marzo

mala noche. 
mucho dolor de cabeza que me desveló un rato; no lo alivió la doble dosis de Tylenol infantil que conseguimos. por mi natural optimismo, no estamos preparados y ahora escasean productos y hay muchas farmacias cerradas. 
escalofríos, sudores y luego calor, calor. pero de madrugada se aliviaron los dolores del cuerpo y cedió el de la espalda. me destapé por primera vez desde que empezó esto. amanecí mejor. pude hacer alguna limpieza y luego revisamos un texto. regresé a la cama debilitada. 
noto la batalla del cuerpo y derramo mi llanto espartano, ese que nadie ve, esa caja de cantos. 
ayer empecé una balada cruel e infecta. 
toso.
me di inhalador porque a veces la debilidad se confunde con asma, pero estoy respirando bien. 
o eso me parece.
la preocupación seria es que no trascienda a los pulmones, dada mi condición de asmática. 
leí que el quinto. día es crucial en ese sentido.

3 p.m. 

es un virus engañoso: cuando crees que estás mejor el bienestar te dura lo que un merengue en.
según papá Freud el amor cancela represiones y restablece las perversiones; so, es harto recomendable y saludable (debido a la oxitocina), en casos de contagio, tener a quien amar y ser amado.
hemos llegado a la conclusión de que A me contagió a mí. 
es obvio, porque está inmune y porque hace como tres semanas él estuvo batallando algo; tuvo un poco de fiebre, dolor constante de cabeza y hasta llevaba un gorro de lana al trabajo; compró una vitamina C carísima en WholeFoods —como si en casa no tuviéramos, etc. 
es un alivio que a él no le dé más que aquello que ya superó. 
aun así tomo supermedidas sanitarias. 
el estómago jodido. sin detalles. 
cama. 
dice A que tengo un sobaco de vacaciones y uno que sí da el parte de la fiebre. y con estas boberías nos dan ataques de risa.
no le dije pero cuando salimos al jardín no veía bien. no veía de lejos, con espejuelos. supongo que es un síntoma.
estoy demasiado débil para alarmarme.
fiebre.
dolor en todo el cuerpo.
debilidad total.
dolor de cabeza.


24 de marzo

dormí con sudores fríos y luego calor. 
gárgaras de Listerine y otras cosas desagradables. amanecí peor que ayer. como si tuviera un elefante encima. creo que respiro bien. 
hemos hecho llamadas al Baptist, a la Ciudad y a dos o tres números que hallamos en los periódicos, pero nadie hace la prueba de COVID-19. So, supongo que hay miles de personas en la misma situación que no se reflejan en los números oficiales. 
me senté después del desayuno en la mesa del comedor y pude avanzar trabajo. fue grato tener la energía para quedarme ahí sentada mirando el jardín por las ventanas.
me hizo tanta ilusión estar mejor que no pude dormir siesta.
avancé la escuelita de manejar. 
chills en la noche. 
fiebre.
pedimos comida hindú. 
no me supo.

(notó que me faltó la entrada de antier, miércoles 25. y es que he estado mal. ya ni recuerdo los detalles del día).


26 de marzo

fue un mal día. 
asma. 
no se parece a nada esto. 
muy debilitante. 
chills y corro a meter la cabeza debajo de la colcha. 
hoy salimos a caminar un poquito antes de las 8 a.m., a Coconut Grove. estaba tan floja como una viejita. pero fue una caminata de dos cuadras preciosa, del brazo del flaco, y me vino bien el aire fresco. 
me desplomé al llegar al auto. 
mal día con mucha asma, y ya no tengo medicina para el asma. mami siempre decía que quien da lo que tiene se queda a pedir. pero disfruto mucho haber compartido mi Abuterol con L. 
en la tarde empeoré y decidimos ir al Baptist. 
me hicieron placas de pulmones: ¡están limpios! 
esa sí es una buena noticia en medio de tanto malestar físico. porque emocionalmente no estuve mal hasta hoy que eché un par de lloradas: cuando me rechazaron para la prueba de COVID-19 en el drive-through de los Marlins, porque no tenía cita; cuando a la hora de la cena se disparó el aire acondicionado (que ha estado a 80 —pobre amor mío). 
tremens.
chills.
fiebre.
mal de estómago.
debilidad.
fatiga.
dolor de dientes, oh yes, mucha sensibilidad en las encías. 
falta de aire.
el peor día.
ah, en el Baptist me hicieron la prueba de COVID-19, pero los resultados llegan de cinco a diez días. no sé en qué me puede ayudar esa demora.


27 de marzo

dormí bien. 
sudé fiebre.
muy floja. 
tengo mal aspecto y a veces nos reímos de lo lindo con las eventualidades que trae esto, y de mi apariencia. 
me ha dado una hipersensibilidad en las encías. nada caliente y nada frío. con lo que ayudaban las infusiones.
mordí una galleta de chocolate a media mañana y me dolió tanto la boca que corrí a meterme debajo de la colcha. 
no hay asma. 
la mayor parte del día en la cama viendo la serie Freud
puse cara y regamos el jardín, pero terminé temblorosa y fría. 
A nos preparó una merienda de frutas y yogur y me demoré comiendo sola por la condición de las encías. 
mami siempre decía: cuando uno está jodido todo le cae. en lugar de pronunciar e pronunciaba i, o sea, cai. preciosa mía.
A me complació con la pasta de garbanzos y cenamos delicioso. lo tuve que enfriar debajo del aire acondicionado por el asunto de las encías. me costó mucho levantarme de la cama pero valió la pena. 
me gusta pensar que la comida me da fuerza. 
todo el día lo pasé como dentro de una cajita. 
muy reducida. 
dentro de un pequeño ataúd. 
muy poquita cosa.

(las entradas del 28 y el 29 las escribo hoy 30 porque ayer y antier quedaron en una nebulosa).


28 de marzo

sábado. sudé la fiebre anoche y me tuve que cambiar de ropa de madrugada.
mucho dolor de cabeza. 
chills.
sigo en la cajita.
claustrofobia y pequeñez.
cama.
tengo mal aspecto y A me mira de soslayo.
en cama, escribí un poema que me hizo daño.
transcribí material de la novela, de mis cuadernos a la compu, y es un material minado. 


29 de marzo

fiebre de 99 todo el día.
frío. 
chills
debilidad. 
dolor de cabeza y de todo.
sigo metida dentro de una cajita muy pequeña. 
creo que respiro bien.
toso.
tomé Tylenol temprano para no sudar de noche y funcionó.
sudé antes de dormirme y pude asearme, y luego descansar.
tremendo.


30 de marzo

comenzamos las clases otra vez. no les hice video porque mi aspecto no es bueno.
hice cuatro o cinco llamadas a los padres y funcionó.
linda participación y dos o tres alegrías. son bellos mis muchachos. quiero ayudarlos.
A me mira raro. 
dice que toso.
pero es tos asmática. 
está más serio, pobrecito. 
para el almuerzo me trajo sopa de res y empanadas. 
sigo en la cajita que hoy es más angosta que ayer. 
como si me estuviera apagando.
tin de asma.
dolor de cabeza.
mucha debilidad. 
fiebre. 
chills
luego iremos al Baptist a arreglar lo de la medicina del asma.
o lo haremos mañana. 
fuimos pero había que esperar y no pude. 
me ha fallado la vista de lejos, como una especie de ceguera. 
oh dios. 
lloré. no por pendeja sino porque estoy mal y allí había mucho frío.
mañana placas de los pulmones otra vez.

dice A. que hoy me vestí de mormona. hemos reído con eso. llevo una blusa blanca y austera, de cuello alto cerrado hasta arriba. mi aspecto deja mucho que desear. con tantos sudores he ensuciado mucha ropa y, aunque lavé antes que empezara todo esto, aún no tenemos lavadora y secadora en la casita de los flamingos de Coral Gables.


31 de marzo

amanecí mejor, creo. 
dolor de cabeza.
asma. 
A dice que cuando yo me burlo de él desde la cama es porque estoy mejor. 
anoche le conté a L y A no sabe nada. 
después de enseñar virtualmente, y de hablar con tres o cuatro madres, almorzamos. 
luego fuimos al Baptist. fui forrada. esta vez un policía protegido me escoltó hasta un lateral de sillas vedadas y personal vestido de astronauta. 
me tomaron los signos vitales, auscultaron como si fuera radiactiva, y me hicieron firmar unos papeles porque resulta que el nebuladizador riega el virus, poniéndolo en el aire de la casa. pero como sospechamos que fue A quien me lo pegó a mí… 
firmé, me arreglaron la receta y salí con mi Abuterol. 
trabajé un poco en la novela. 
cenamos rico.
ayudé a A a regar un poco pero me hizo mal.
temblores.
fatiga. 
debilidad máxima.
tos.
fiebre. 
aunque hoy estuve mejor.
leí un poco antes de dormirme la novela Slaughterhouse Five, de Kurt Vonnegut, que me prestó C, y estos relatos desquiciados de la Segunda Guerra poblaron mis pesadillas —como mismo le hicieron a Dahlmann los relatos ilustrados de Las mil y una noches


1 de abril

dormí mal. 
sudé la fiebre y me tuve que cambiar de madrugada con los ojos semipegados. 
pero estoy mejor. 
antes de las 8 a.m., acompañé a A al college para recoger materiales de trabajo y ese aire por la ventanilla me hizo bien. manejamos las carreteras vacías.
leí muchos ensayos de mis muchachos y enseñé mis tres clases virtuales.
debilidad. 
frío. 
dolor de cabeza.  
en la tarde, desde la cama, escuché a A impartir dos clases. qué entusiasmo, qué detalladas las descripciones de las obras. qué suerte tienen esos muchachos. 
me fui con A al campo de golf; me quedé en el césped haciendo un tin de yoga y disfruté mucho la puesta. pero se me humedecieron los pantalones con la hierba húmeda y regresé temblando. así de poca cosa. 
a partir de ahí cuesta abajo. 
al final del día me derrumbé. 
hice un esfuerzo para cenar un risotto de monk fish que me hizo A. 
99 de fiebre. 
calamidad.


2 de abril

es el día catorce del virus y amanecí mejor. 
con dolor de cabeza. 
débil pero mejor. 
con el desayuno bajé un Tylenol. 
y a trabajar. 
hemos trabajado bastante los dos toda la mañana. 
floja pero mejoooor. 
me derrumbé en la noche.
dolor de estómago. 
temblores. 
fiebre. 
este bicho va fosilizándose en mi fauna.
busco una lucidez. 
no estoy pensando bien. 
leo todo lo que puedo sobre el virus.


3 de abril

 día 15. 
mejor.
débil.
enseñé, llamé a las madres, regañé, corregí muchos escritos, y di consuelo y cariño. pobres muchachos. 
terminé agotada.
recé a La Caridad.
me encomendé a mami y mis madrinas.
gracias a Dios es viernes.
almorzamos. 
mal de estómago.
fui con A a ver si veía el atardecer, pero no pude salir del auto porque sentía mucho frío. 
le conté a A algo que le había ocultado: la vista me ha fallado tres o cuatro veces en estos días. 
luego llamó B y me confirmó que el fallo en la visión es uno de los síntomas en algunas personas infectadas. eso trae alivio.

8:24 p.m.

ahora estoy en la cama con fiebre de 99.5, mucho frío.
los pies los vuelvo a sentir helados. 
fiebre.
Tylenol. 

estado de alarma: 
descubrimos el ganglio de la pelvis superinflamado. 
A me estaba dando el masaje de pies y piernas que durante estas noches calamitosas me da antes de acostarme, y nos estábamos riendo porque me da unos tortazos-japoneses-cura-de-caballo. en el juego, de pronto tocó algo a la altura de la ingle y grité. 
así descubrimos la hinchazón sobre el muslo derecho. 
esto es nuevo.
mañana iremos al doctor.


4 de abril

sábado. 
día 16 del virus. 
A está preocupado por mí y se desveló un poco. 
nos levantamos temprano a investigar el síntoma. 
pensé que no desayunaría pero me preparó avena con frutas frescas y semillas. 
me siento mal, me duele el cuello, todo el cuerpo, y saco fuerzas para darme un buen baño caliente y perfumarme. 
leo que los virus pueden causar inflamación de los ganglios de la ingle. 
igual A insiste en que volvamos al doctor. 
pobrecito, está leyendo cosas feas y es terco. 
después del baño fuimos un rato a caminar Old Cuttler.
cómo extraño nuestra vida linda.
recogimos agua de coco natural y nos la empinamos. 
luego fuimos al Emergency Baptist de Kendall porque allí sí me podían hacer CT scan
la idea médica es evaluar este síntoma aislándolo, desde cero. 
CT scan, pruebas de sangre, de orina, intravaginal, buscando de todo, hasta enfermedades venéreas, por la ubicación de la inflamación. 
bien los signos vitales. 
después de cuatro horas, los resultados negativos todos. 
yeah!
claro que no hay infección, ¡si es un virus!
la enfermera habló de extrañezas en los síntomas de mucha gente afectada y que yo estaba muy pálida, que me cuidara. 
saben poco y callan.
o saben, como intuyo yo, que son las distintas maneras que tiene el cuerpo de batallar el virus. 

a la salida vimos algo dramático: 
una fila interminable de autos alineados para hacerse la prueba. cientos. 
esto da la medida de cuánta gente enferma hay. pero lo mantienen callado, como yo. 
la peste. 

salimos más tranquilos con los resultados.
fuimos a buscar lentejas a Delicias de España. 
en la tarde me derrumbo. 
fiebre. 
frío. 
debilidad total. 
el cuerpo.
mientras A preparaba la cena, desde mi yoga mat instalado frente a la cocina, saqué el libro del librero y ensayé un juego macabro: envuelta en mi manta hasta el cuello, imité a Proust muerto retratado por Man Ray. 
hice un esfuerzo por A para comerme las lentejas que coronó con un huevo frito anaranjado rotundo.
la estrategia es que las lentejas me hagan sudar la fiebre naturalmente y así no tener que tomar Tylenol. 
funcionó. sudé la fiebre. 
me aseé y me recogí debajo de la colcha.
esperé que A llegara de su caminata (oh dios, antes de esto era nuestra caminata).
nos acariciamos a distancia quedándonos dormidos. 


5 de abril

día 17 del virus.
recogimos el desayuno de Sergio’s.
creo que estoy mejor —tendríamos que esperar a la tarde a ver si me derrumbo, según la teoría de A. 
los ganglios siguen hinchados y esto me limita.
debilidad. 
asma.
salimos a caminar un poco, muy poco porque es lo que puedo. 
descubrimos otro jardín botánico alrededor de la biblioteca de Coral Gables. 
y me senté en una banca bajo un árbol de hojas amarillas, mientras A se entusiasmaba con la flora.

mi relación con el cuerpo es problemática.
cuando esquiaba me sentía indestructible; las caídas no significaban nada. 
una vez me salí de la pista quedándome colgada a un costado de la montaña con un pino entre las piernas (lo que me salvó la vida), un esquí fuera de vista y otro en la bota derecha, los bastones de esquí apretados en las manos y las gafas movidas. me tomó como 40 minutos salir de ahí sin perder el otro esquí, con la fuerza y la agilidad de mis brazos y de mis piernas.
esquiando llegué a verle la cara a Dios, que está allá arriba en la montaña nevada.
en Vail o en Steamboat está Dios, todos las atardeceres. ahí se manifiesta. 
uno de los momentos más emocionantes de mi vida —y son varios— iba bajando, desandando la montaña que había domado todo el día, y empezó a nevar fino, la luz se detuvo.
he visto y sentido mucha belleza y otras benevolencias del mundo —como las que hallo en el arte— pero a Dios lo hallé ahí, cayendo sobre el rostro como lucecitas de oro, en medio del blanco más puro y la soledad más anticipada, allá arriba en la cima. y mientras zigzagueaba entre el powder cuesta abajo. 
esquiar requiere toda esa fuerza física y destreza mental, en perfecta sincronía. 
por el contrario, ahora temblando de fiebre, siento el cuerpo desprendido de la psique. 
años ha que el cirujano me prohibió esquiar. 

esta primavera me había fortalecido otra vez, después de la operación del hombro el año pasado. he recuperado la movilidad y la fuerza del brazo en un 95%. nos vacunamos contra el flu y no habíamos cogido catarro este invierno. 
pero vino esto a someterme otra vez.
el cuerpo. 

he estado acostada la mayor parte del día, aunque por la tarde de manera placentera, no doliente. 
la debilidad me suspende en un twilight
mejoro.
compresas calientes en los ganglios inflamados.
ahora en la noche no tengo fiebre.


6 de abril

día 18 del virus.
pensamientos oscuros. 
provienen directamente de esos ganglios inflamados y dolorosos. 
leo que ciertos virus pueden provocar linfoma y viene a la memoria una época infame, y los amigos que murieron de sida. 
cómo iban enfermando, apagándose o enloqueciendo —el caso de O, Fer, T, y un largo etc. 
cómo morían, cayendo como soldaditos. 
yo estuve ahí viéndolos morir. 
controlando la locura de O, que prendía fuego a sus dibujos, su arrebato ante la muerte.
aquellos cuerpos llenos de escaras, los linfos inflamados o como granos con pus, cancerosos, llagados. 
ah, Fer en los huesos, con lo hermoso que había sido. 
y aquella incertidumbre médica. 
la ausencia de cura. 

desde la cama, con la cabeza llena de imágenes, revisé nuestras fotografías del verano pasado, buscando la exhibición de David Wojnarowicz, en el Reina Sofía. solo hallé los fuegos infernales de sus pinturas y collages y no el tríptico que buscaba, las fotografías del cadáver de Peter Hujar.
las uñas de las manos ennegrecidas.
los pies necrofílicos.
y el rostro, que es la imagen extrema del muerto de sida.
el propio W moriría así poco después. 

si solo este virus me hace ese daño. 
si me provoca linfoma.
si tuviera linfoma me cortaría la yugular. 
iría a la cocina y lo haría en unos segundos, con el chef knife. luego de consultar a A, claro, para que no se asuste y sepa lo que viene. no voy a doblegarme a un cuerpo que ya me ha pasado varias cuentas, hasta las que no eran mías.
un cuerpo que me ha fallado tantas veces.
estoy agotada.

en una nota menos sombría, apunto que ayer mientras desayunábamos vinieron a visitarnos al jardín del patio cuatro pavos reales. cuánta belleza. se pavonearon por ahí como dueños del lugar, buscando, escarbando, enamorándose con las colas abiertas. uno de ellos, para colmo de seducciones, se subió al techo de la casita almacén y abrió la cola allá arriba. un derroche. nosotros desayunábamos y ellos nos miraban apenas, casi indiferentes. 

otro día sin fiebre. 


7 de abril

(ya sé que mis apuntes de anoche son desbordados. y fue peor, porque grité todo esto a A en medio de una perreta ridícula y desalmada. generalmente reservo estos brotes para mis escritos literarios. pero.)

busco una claridad mental. 
estamos enseñado a todo dar. 
hoy llamé y escribí a varios padres. 
revisé trabajos de mis muchachos que se han acumulado.
impartí tres clases virtuales.
estoy mejor.
la inflamación de los ganglios sigue igual.
pero. 
destemplanza en la tarde.
mañana es el cumpleaños de AR y después del trabajo, fuimos a llevarle el cake más delicioso de Miami.
lo recogimos y lo dejamos con L, de sorpresa, guardando distancias. yo, enmascarada, apenas abrí la puerta del auto.
cené sopa de pollo del Versailles, que me trajo A. 
solo el caldo. 
fiebre de 99. 
dormí incómoda.
sudé en la madrugada. 


8 de abril

día 20 del virus.
amanecí muy débil.
me siento otra vez como dentro de una cajita. 
limitada mentalmente debido a la debilidad. 
¿no era que estaba mejorando?
no entiendo. 
busco respuestas en los diarios.
ciertas personas han estado enfermas hasta 37 días. 
necesito aclarar mis pensamientos ensombrecidos por los ganglios.
los ganglios inflamados y dolorosos son un estigma en mi mente.
nuestra amada T los tenía así durante su enfermedad hasta que murió. y yo estaba ahí. 
 
enseñamos en la mañana hasta entrado el mediodía. 
le doy la cara a la situación luego de una siesta. 
llamadas, emails de trabajo, gestiones y yo sin energía vital. 
A me saca a dar una vuelta en el auto y me animo; reímos. 
estoy tan achacosa que me he inventado el personaje de una vieja gambada y jorobada que tiene un paso muy simpático. lo incorporo para salir y entrar al auto, llegando a la casa, yendo de la sala al baño, de la cocina al comedor, y A se ríe. 

mi cuerpo resentido.
¿de qué va este virus? 
hay un aura de miedo e incertidumbre alrededor de la COVID-19. 
nunca me había visto este color macilento en el rostro; algo de amarillo y verde descoloridos.
ya debería estar mejor.


9 de abril

día 21 del corona.
creo que mejoro. 
había pasado un día bueno y me derrumbé en la noche. 
frío. 
99 de fiebre. 
sudé dos veces en la madrugada.
cuando me levanté a cambiarme de ropa por segunda vez, tenía una cuenca de agua en el pecho.

Pascal: “dos excesos: la razón, la sinrazón, o solamente la razón.”
a mami la llamé a contar desde la muerte, o desde la sinrazón. porque la madre mía se sabe todos los atajos.


12 de abril

tercer día sin fiebre nocturna.
he ganado cierto bienestar.
sudores fríos de vez en cuando.
batallo el asma.


13 de abril

cita virtual con la Dra. 
sudé de madrugada y me cambie la ropa, pero eran como sudores fríos.


14 de abril

la Dra. ordenó exámenes aún más exhaustivos de sangre. me sacaron once tubos. 
mal de estómago. 
colonoscopía.
asma. 


16 de abril

un dolor debajo del seno izquierdo me impide respirar bien. 
la Dra. dice que puede ser un dolor reflejo, que tengo los ganglios debajo del abdomen, y no solo los visiblemente alterados de la ingle, internamente inflamados.
si no tuviera ese dolor estaría mejor.


17 de abril

enseñé con mucho esfuerzo.
el dolor producto de la inflamación persiste. es agónico porque se interpone entre cada inhalación y exhalación. 
Tylenol y hallo algún alivio. 
trato de pelearla y hago un poco de yoga, salgo a caminar con A. 
creo que mejoro. 


20 de abril

asma. 
esperamos los resultados médicos.
apunto aquí una explicación seudocientífica: el sistema inmunológico tiene dos frentes de batalla: el primero es la respuesta inmediata; el otro frente es más especializado. este se concentra en los ganglios (donde están los glóbulos blancos peleando al intruso). 
esta batalla liderada por las células NK y los linfocitos y las benditas células dentríficas que engullen trozos del virus y se lo llevan por el sistema linfático hasta los ganglios, que son como cuarteles del sistema inmune. 
a veces “este proceso genera una tormenta de citoquinas que sobrecarga el organismo con proteínas inflamatoria”—leo en El País

7 p.m.

sigo muy inflamada y trato de olvidarlo con Hahn, Pino Noir.
mientras A prepara la cena, escuchamos a Ike Quebec, Heavy Soul (1961).
en la balada “Just one more chance” desafina un tin, y es que el sax tenor es una bestia. 
Ike libra su batalla. 
para tocar así hay que llevar y traer aires profundos. 
mientras alterna con el Hammond, Ike saca del fondo de los pulmones (como mi yo asmático)  —y murió de cáncer en los pulmones.
una le escucha un esfuerzo máximo pero, ¡qué sonido! 
lo sinuoso.
la madrugada.
lo que se disputa al ambiente de bar cargado de humo.
al diablo con el sax soprano.
yo también tengo el alma pesada.  

maldigo este virus del gobierno chino
—porque aquí hay evidencia moral.
la vida es impura. 




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