Damián Padilla

Hoy, fijarse: a lo que sea

Hoy se celebra el POWER BOTTOM APPRECIATION DAY, y para festejar, escribo en cuatro patas como acostumbro, encima del cuero gastado de una vaca que ha presenciado cómo la vida de alguien puede ser una obra de arte; escribo encerrado en un apartamento de concepto abierto, con dos cuartos, dos baños, una mesa de mármol, una pared roja donde está colgada la fotografía de un chico que lo vio todo y continúa vivo, cinco espejos y cinco esquinas donde me paro diariamente a repetirme: always be a poet, even in prose… Con una pecera y un balcón, un apartamento que mensualmente ayudo a pagar, un apartamento que ensucio y limpio, un apartamento en el piso 17 de una torre de cristal, azul, cilíndrica, donde la consecución de la fama heroica no me excita, confirmándole a mi deseo puramente cerebral y a su necesidad sin sensación, sin cuerpo, fantasmal y rancia, que el final nunca será lanzarme por el balcón después de halar dos big lines de perico por el mismo hueco como solo un Power Bottom es capaz de hacer. 

Con algunas luces encendidas y la misma música techno que se repite y se ha hecho habitual, celebro, escribo, posteo pedazos de mi vida en un mundo en el que todos los humanos van corriendo con una opinión que se basa en la poca o ninguna experiencia, con un sentido de derecho sin ningún sentido o sensualidad, bailo, tomo champagne como un gay boy de este siglo que nunca repara a reflexionar sobre las ideologías que continúan custodiadas por imbéciles, fleteo con desconocidos, toco con mis dedos lo que nadie toca, miedo manipulable donde nada ha llegado a ser, pero del cual, asumo toda responsabilidad del vacío de mi cabeza que no me han quitado y restituyo y renuevo y mantengo íntegro mi ser múltiple y mal hijo, mi cabeza fascinada de mis poses adolescentes y de la interpelación de mis gritos del pasado que siguen generando una entidad nueva ahora que lo más sincero que conozco de mí es el autoengaño, que se lo dejo a Dios si es que existe, si es que flaco, clavado, mareado, high o misericordioso, me juzgará a la hora final de entrar a alguno de sus círculos, círculos multipotentes, celestiales, formadores de clones. 

Hoy, toda palabra al salir, tiembla aproximándose al testimonio de mi cuerpo que disfruta la sensación del orgasmo leve, petit mort que lucha, cultiva el pánico con virtud y jamás dudaría en permanecer quieto con las piernas abiertas.

Mi cuerpo Piernas-Palabras-Pupilas se dilata sin esperar nada nuevo. 

Mi cuerpo Piernas-Palabras-Pupilas se deleita al entregarse a una provocación devastadora.

Mi cuerpo Piernas-Palabras-Pupilas se hunde irrazonable en un pozo que soy, sin-ser-lo, adicto por siempre, pidiendo más y más para conservar forma humana, para espantar en el momento adecuado al Mono.

Hoy, con el corazón a punto de explotar, con el corazón a punto de eyacular como he escrito en otras ocasiones, me pongo hielo en los huevos, dejo que se me queme la piel pensando que un gran tembleque encajaría a la perfección en el gran final de lo que en vida he representado, de lo que perfumado y bien vestido, siguiendo el camino al que no me quiere acompañar nadie, voy y me agacho en silencio a contemplar mi ser Historia-Razón-Estética, ser que me hace arquear la espalda, pedir más, ser que me ve preparar otras dos big lines de perico para continuar la celebración porque un día como hoy nació Ezra Pound, quien con repetición juega conmigo y mi imagen, a quien siempre le satisface verme halar por el mismo hueco, a quien después de tantos años viéndome intentar crear una Voz-Cuerpo-Iluminación separada de la habitual forma de pensar, le enorgullece como a mí, que los elementos formes de nuestra sangre se tornen fríos, se sometan a todas las leyes físicas de la presión, de la comprensión y la extrusión, y se unan a la misma vez con todos los Powers Bottoms del mundo para desestabilizar con emoción a la siempre historia sofocada, que pide más y más, que pide como yo, que pide más y más duro. 


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Damián Padilla – Galería.




Ray Veiro

Ray Veiro

Ray Veiro

¿Cómo se entiende un héroe en estos tiempos? ¿Cómo reescribir la épica en la época posmoderna? Es decir, ¿dónde coño está el salvador de esta tierra? Un mesías que nazca y luego preñe esta Isla. Un incesto. Mientras tanto, felices los anormales. Nombre completo y firma: YoSoyFidel


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