Serpientes

No llevo un diario, no sé escribir. Una témpera de cada lata que abro es la alternativa.

Ganas de pintar, ningunas. Se figuraba la mejor ocasión para la meditación. 

Sardinas blandas, con el espinazo entero.

Cloro. Se resecan las mucosas, la piel se pone escamosa. 

Se acaba el aceite. 

Primero calor.

Incertidumbre. 

Duermo de día. 

La atrofia de los músculos. Las extremidades se duermen.

La Biblia.

El horror de los medios: las redes, la televisión, la radio.

Ha empezado a llover. “Dios aprieta pero empapa” —¿decía el refrán?

La noche es lo único.

Según Dan Moore, director del zoológico de Oregón, la cola más larga del mundo la tiene el lagarto de cola larga (Takydromus sexlineatus) con 25 cm, más de tres veces el largo de su cuerpo. Llevado a los humanos, serían alrededor de seis metros.

Sin embargo, una serpiente —símbolo por excelencia del pecado o de la cobardía— de diez metros, bien pudiese ser el animal con la cola más larga. Su cola empieza justo donde termina su cráneo. Su cola es todo el cuerpo. Es el único ser todo-cola del reino animal.

De menor tamaño, la anfisbena —culebra de dos cabezas— supone otra reducción: una cola con dos finales/inicios simultáneos, o simplemente dos colas que se unen en su mediatriz (se dice que si se cortan, estas serpientes son capaces de volverse a unir; por sus cabezas escupen letal veneno y son capaces de realizar actividades simultáneas diferentes: mientras una llora, la otra ríe). Con pesar, se ha de aclarar que las de Cuba no son venenosas.

La cola que dejamos de tener hace 60 millones de años, o en nuestra vigésimo segunda semana de gestación, no la sabemos manejar. Incluso habiéndola tenido por más de 60 años.

En la punta de la cola suspiro por un instante, para volver a llorar al final de otra cola.

Cuando todo esto acabe seguiremos siendo cómplices, habiendo resistido sin chistar a esto que no tiene justificación, serpientes ciegas al fin, para seguir ondulando al ritmo del pantano, y sufriendo.


Galería

Serpientes – José Manuel Mesías.




Módulos - Adonis Ferro

Módulos

Adonis Ferro

Tomo el overol y el nasobuco. Aún no sale el sol: 6:35 a.m. Me visto, voy al parqueo a buscar la moto: 7:10 a.m., y salgo hasta San Agustín, allí recogeré al electricista: 8:05 a.m. Vedado, llega el albañil en una bicicleta: 8:45 a.m. Comenzamos sobre las 9:00 a.m. Trabajo como ayudante de ambos.


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