Tus 10 de la música (I)

El cineasta Orlando Jiménez Leal es una especie de etnólogo de la música, capaz de asociar el estribillo en una canción a una culinaria, el mambo de los metales de una orquesta a una playa de Marianao, el melisma de una diva habanera con el salitre del puerto en la madrugada. Con la música, Orlando choca con la tradición o explora un dato antropológico furtivo pero necesario, o trae la música a la literatura o —como todo cubano— a la política.

Orlando, decir “favorito” es exigir un criterio estético personal elevado. Hablemos de tus diez favoritos de la música cubana. Un género desaparecido en la Cuba de hoy, pero que tuvo su historia. La música de victrola. ¿Cuál es tu canción de victrola favorita?

“Total”, interpretada por Celio González o Bienvenido Granda con la Sonora Matancera. “Total” sabe a ron y a mediodía. Se oía, preferiblemente, en los bares de las playas. Los domingos, al caminar por un barrio cualquiera, podías seguir la canción de un bar a otro y de victrola en victrola…  

Tu canción de filin.

“El hombre que yo amé”, por la Freddy. Su voz grave y pastosa reinventó esa canción. El filin no tendría feeling sin la Freddy.

Tu compositor de música clásica.

Aurelio de la Vega. Tuvo la inteligencia, la sagacidad y la osadía, de convertir la música cubana en un cuadro abstracto.

Tu álbum de jazz favorito.

Afro Cuban Mood, de Dizzy Gillespie y Machito. Nunca antes el jazz había alcanzado ese grado de sofisticación y complicidad con la percusión. Este resultado se hubiera logrado mucho antes si a los negros en los Estados Unidos no le hubieran prohibido tocar los tambores. 

Tu compositor de música popular.

Ernesto Lecuona. Él es una cosmogonía. Cualquier persona que haya escuchado con atención “Ahí viene el chino”, sabe lo que digo. 

Tu canción tradicional cubana favorita.

La habanera “Tú”, de Eduardo Sánchez de Fuentes. Escucharla es como ver un cuadro de  Watteau. Creo que es el mejor ejemplo del —empfindsamer stil— música galante, en el trópico. “Tú” convierte al país en un paisaje, y el paisaje en una mujer.

La mejor canción, ¿cuál es? 

“Yo sí como candela”, de Chapotín y su conjunto. Su letra, inteligente y cosmopolita, demuestra como Chapotín, se atreve a cantarle a Dios en el paraíso.

La agrupación musical favorita.

Lecuona Cubans Boys. Discreta y elegante, esta orquesta puso a bailar, a paso de conga, desde Montecarlo, a media intelectualidad europea de la época.

Tu cantante favorita.

Elena Burke. Elena no cantaba boleros: ella era sentimiento.

Tu cantante favorito. 

Tiene que ser Vicentico Valdés. Vicentico era la música de fondo de la noche habanera. También fue el cronista de los enamorados…, de los amores imposibles y de los despechados. 

Después de la entrevista telefónica recibo este e-mail de OJL: 

“Sabes…, he agonizado al responder tus preguntas. ¿Cómo escoger entre Daniel Santos y Miguelito Cuní, o Benny Moré, o Cáscarita? ¿Cómo escoger entre la Sonora Matancera y Pérez Prado? Por cierto, tengo la extraña sensación que he dejado fuera esa orquesta: ‘Sensación hay una sola’. Así se anunciaba”.

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