Teoría Puñetera

Ingresar en Casa Puñeta es como sumergirse en La habitación roja, de Matisse, con sensación de sobredosis de ayahuasca. El recorrido tiende a ser pausado, casi quimérico. En el metaverso de Lil Puñeta el tiempo se dilata con personalidad de bullet time. Tal vez para estimular los sentidos, o quizás como un efecto nocivo de la conectividad provista por ETECSA

Predomina en cada pared de Casa Puñeta un color rojo-infernal que agobia a sus invitados. Absolutamente todo es rojo incandescente. El espacio es como un mar rubí que fagocita al resto de los componentes de la habitación. 

En el primer cuadrilátero de la recepción nos recibe con júbilo Alexander Otaola, en cuyo escritorio se advierte el encabezado “Asistente de Puñeta”. Ataviado con traje y corbata, se presenta como todo un personaje de sagas bondage. Parlotea, como de costumbre, pero esta vez con el pescuezo inmovilizado. 

A continuación, sobresale el megaservidor de Lil Puñeta. Hay apenas dos computadoras a través de las cuales se accede a una biblioteca virtual. Aquello llamó nuestra atención: registrar la biblioteca de una PC es una forma de indagar en las aficiones de su propietario. 

¿Qué atesoraría la biblioteca de Lil Puñeta? Datos anónimos, probablemente. 

¿Las respuestas a “Las 100 preguntas del arte cubano”


Teoría Puñetera - Lesstúpida Cubana & Paolo De Aguacate

¿Datos sobre el Yuma y la Mafia del Arte, de Hypermedia Review

¿Estados de cuenta de los artistas y curadores expuestos en “Hacking No. 1” (su pieza en El octavo círculo)? 

¿Archivos secretos del Decreto Ley 349

¿El criterio curatorial de la próxima Bienal de La Habana? 

¿Las inversiones de Habaguanex? 

¿Fotos suyas en la playa? 

¿Fotos de coroneles en la playa?

Pero, ¡vaya chasco! La lista de títulos en la biblioteca de Lil Puñeta enjuiciaba chistes autorreferenciales:  

  • Puñeta, la Españeta: una reflexión lúcida sobre un país contradictorio (Flor de Eventos Ediciones, España, 2000), de Carlos Rojas. 
  • Los que vienen de la Gran PuñetaDemostración crítico-apologética del teatro universal (1987).
  • Lo que no son pesetas son puñetas, de Carlos Sáez Echevarría. 
  • La Justicia y sus Puñetas. Nueva antología del disparate judicial (Plaza & Janés Ediciones), de Quico Tomás-Valiente y Paco Pardo. 
  • El vampiro de la Puñeta (Ediciones Idea, 2007), de Ángel Luis Marrero Delgado.
  • Brexit con Puñetas, de José Juan Picos.
  • El insulto: estudio pragmático-textual de la voz Puñeta.
  • Puñeta y otros mecanismos de cohesión léxica.
  • Cuadernos de humor: Iros todos a hacer puñetas, de Miguel Martín.
  • Las puñetas de Cordelia, de Manuel Conthe.

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Contiguo al notorio servidor y su lista de autores, destaca un cúmulo de puertas de las que brotan destellos de luz fluorescente, como si de un antro nocturno se tratara. La disposición de esos accesos copia el entramado de un policlínico docente con ínfulas de cabaré. 

En el frontal de los pórticos se identifican los rótulos “Show Room”, “Bienal de La Habana”, “CNAP”, “EGREM” y “ETECSA”, respectivamente. Asumimos que se tratan de las puertas mediante las cuales, ocasionalmente, Lil Puñeta se teletrasporta desde su metaverso. 

Por último, el lobby de Casa Puñeta se completa con un sofá rojo-amor sobre el cual se yergue el retrato más popular en redes sociales de Doña Magela Garcés. Un tributo fotográfico (el único en el recinto) que ornamenta perfectamente los dominios de Puñeta. 

Sentados en el sofá rojo-amor, bajo la mismísima representación de la figura de Magela Garcés y entretenidos con la “muela fiera” del asistente de Puñeta, esperamos varios minutos al artista. Nuestra visita tenía como primer objetivo discutir el criterio curatorial y explorar el espacio expositivo de nuestra próximo show en conjunto: la primera exposición personal de Lil Puñeta.

Cuando el aparecido se pronunció, escasamente intercambiamos palabras: 

Lil Puñeta:

“Siéntanse a gusto. Si les gustan los virales de Internet, les gustan los coroneles. Si le gustan los coroneles, les gusta la playa. Si les gusta la playa, les gusta Massola. Si les gusta Massola, les gusta 23 y M, el Vedado y el Coopelia. Si les gusta el Coopelia les gusta la fresa. Si les gusta la fresa, les gusta Casa Puñeta…” 


Teoría Puñetera - Lesstúpida Cubana & Paolo De Aguacate

“¡Asistente Otaola! ¡Muestre, por favor, el Dossier Puñeta!” 

Como la conexión en Cuba es una verga, vamos a inaugurar este proyecto fragmentando en presentaciones cada una de las piezas que lo conformarán. Sí, con toda la falange descriptiva del statement y documentación en videos. Si les parece bien.

Acordamos titular la exposición Teoría Puñetera, y respetar, dadas las circunstancias de la conectividad y el difícil acceso al link de Casa Puñeta, la presentación de cada una de las piezas en las entregas de la columna “Megatiburón vs. Pulpo Gigante” en Hypermedia Magazine y Editorial Hypermedia en YouTube, respectivamente. 

Teoría Puñetera debutará próximamente en nuestra sección. 

Un evento sin ánimos de lucro, para interpelar a los papaítos y las mamaítas del gremio. 

Con el auspicio de esta majestuosa revista y las cuotas que ETECSA nos impone, y despojados de opulentos coroneles, quedan todos invitados al acontecimiento on-line de Lil Puñeta. 

See you donde la Puñeta…

* El Lobby de Teoría Puñetera, video documental en Editorial Hypermedia YouTube, por Paolo de Aguacate:




P de Puñeta - Lesstúpida Cubana & Paolo De Aguacate

P de Puñeta

Lesstúpida Cubana & Paolo De Aguacate

Aquel cyber-character era nada más y nada menos que el insospechable Lil Puñeta. El protagonista de la exposición El octavo círculo, el lord Voldemort de la nómina de Magela Garcés, el infamous Dalai Lama del deepfake cubano. No se trataba de otro disfuncional show virtual en tiempos de COVID-19.


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