Oración al santo millennial

El ícono, en tanto artefacto cultural, es reconocido por los miembros de una cultura como unidad artística y espiritual. No puede estar separado de la fe; es venerado en la medida en que pueda ser visto como un auténtico proxy de una cultura, sus valores, ideales y normas representativas. Su fin no es el de decorar el salón de una casa o embellecer algún templo, sino revelar y ser medio de comunicación para los creyentes.

No es sorpresa entonces que, incluso los íconos populares, sean refrendados —cuando no santificados— por una legión de fieles seguidores. La religiosidad popular ha sufragado momentos de beatificación a diversas personalidades en la historia de la humanidad y, claro, con la llegada de Internet, esto simplemente se ha disparado. El famélico consumo de la cultura popular ha santificado a los mal llamados “demonios” influencers: Pablo Escobar y Jesús Malverde, Shrek y Harry Potter, Bad Bunny, Mark Zuckerberg y hasta Donald Trump.

La cuestión ya supera la fe y la devoción. Es negocio, industria, mercadotecnia. Ni la Iglesia, ni el mismísimo papado, pueden pasarlo por alto. Los tiempos dictaminan nuevas estrategias de legitimación, incluso para el clérigo. Ha llegado la hora del santo cualquiera, y la Iglesia ha encontrado un nuevo santo para los tiempos que corren, bautizado con epítetos rimbombantes: lo llaman “el influencer de Dios”, “el ciberapóstol”, el “santo de la playstation”.

El santo cualquiera que ha causado una auténtica conmoción a nivel mundial lleva por nombre Carlo Acutis (Londres, 1991- Milán, 2006): un amante de la informática, de Internet, y la playstation, señores. Un santo contemporáneo. Un santo millennial.

2020 es un añito que se las trae: Carlo Acutis fue beatificado el pasado sábado 10 de octubre en la basílica de San Francisco de Asís, en Italia. El papa Francisco lo había declarado venerable en 2018, señalándolo como un ejemplo para todos los jóvenes. Antes de su beatificación, afirmó además que “supo utilizar las nuevas técnicas de comunicación para trasmitir el Evangelio y comunicar valores y belleza.


Carlo Acutis

Carlo ha sido reconocido como el patrón de la web, por sus habilidades de programación; el santo de la playstation, por ser un gamer destacado en los torneos on-line. Su devoción por la fe lo llevó a crear su propio sitio web con solo 10 años de edad, para difundir los principales milagros eucarísticos y ayudar a los más necesitados. Decía que esa encomiable tarea era su “autopista hacia el cielo”.

Desafortunadamente, a los 15 años de edad, Carlo contrajo una leucemia terminal tipo M3 que le arrebató la vida, tan solo una semana después de ser diagnosticada.

Pero vamos a los momentos WOW, esos que justifican su beatificación: Carlo había vaticinado su muerte días antes, afirmando que partiría cuando pesara 70 kg, y así fue. La noche antes de su muerte, su madre tuvo un sueño donde Carlo le decía que sería canonizado, que ella no se quedaría sin hijos y seguiría su labor maternal. Poco tiempo después, a la edad de 43 años, su madre tuvo mellizos.

Pero la cosa se pone mejor: en 2013, la Iglesia atribuyó a Carlo Acutis su primer milagro. Había salvado a un niño brasileño llamado Matheus, que padecía cáncer de páncreas. Supuestamente Matheus se recuperó de su enfermedad tras venerar a Carlo en la iglesia, en presencia de un trozo de pijama que se atesoraba allí como reliquia. Pidió que se le quitaran los vómitos causados por su condición y, sin medicación alguna, así sucedió.

Sin embargo, el verdadero milagro de Carlo Acutis se constata 13 años después de muerto, cuando su madre decide trasladar su cuerpo hacia Asís, donde él había pedido descansar. Cuando el cuerpo es exhumado, se encontraba (semi)incorrupto, en un estado casi íntegro, intacto, momificado.


Carlo Acutis

Acutis el incorrupto, le llamaron, pues no había una explicación para que su cuerpo permaneciera en ese estado. Supuestamente, las condiciones climáticas del lugar donde había sido enterrado favorecían la preservación del cadáver. Se le atribuyó también al efecto de los medicamentos para tratar su enfermedad, pero Acutis había fallecido a una semana de ser diagnosticado: su cuerpo no fue medicamentado para que se preservase.

Esto no es ficción, señores. El cuerpo de Carlo mantuvo, por 13 años, prácticamente el 90 % de su estado físico. Esto es impresionante e insólito. Es, a efectos religiosos, un milagro.

Y en efecto. La Congregación para las Causas de los Santos lo reconoció como el milagro que necesitaban para beatificar a Acutis. Así, el primer santo millennial fue sepultado por segunda vez con íconos de Facebook, Twitter y Skype; ataviado con clásicas Niketas y chándal Adidas…

La santificación de Acutis nos ha tocado la fibra a Paolo y a mí. Tal vez porque, como Carlo, somos millennials. No devotos a la cristiandad, pero sí amantes de Internet, los videojuegos y la tecnología. Nos sentimos identificados con su santidad Carlo por lo que representa, dadas las circunstancias, para nuestra época. El fenómeno ya no es solo de adoración y religiosidad, sino de identificación.


Carlo Acutis

Esto nos ha tocado los órganos, aun cuando somos conscientes de toda la parafernalia detrás del supuesto epigrama sobre el milagro de Carlo. Como Carlo hay miles de niños. Carlo es un santo joven cualquiera. El verdadero milagro no es su cuerpo momificado, sino que hayan sido proclamadas como venerables su condición de millennial y su pasión por la tech.

De manera que, por primera vez, nos sentimos representados en el estrato de la cristiandad. Sin ser creyentes de la Iglesia, hemos aceptado la veneración del santo Carlo. Esta fe, a diferencia de las más vetustas, no ha sido heredada ni impuesta por condiciones geográficas, históricas, políticas…

¡Habemus sanctus! Carlo tipifica lo que consideramos un santo de nuestro tiempo, sin importar el peso de los momentos WOW.

Si hay un santo para cada quien, un santo para cada cosa, nuestro santo es Carlo, el santo millennial. Paolo y yo habitamos la lista de sus fieles seguidores y, por supuesto, ya hemos confeccionado nuestro propio altar y oración para venerarlo.

Esperamos que, como a otros santos, las nuevas generaciones sepan adorar a este ciberapóstol; porque, sin lugar a dudas, su beatificación constituye un hito cultural que reafirma la impronta de las sociedades digitales.

A continuación, compartimos unas líneas de nuestra oración al influencer de Dios…


Carlo Acutis

Oración al santo millenial

Bienaventurado seas, Carlo Acutis, patrono de Internet. Bendice a tus hermanos millenials y a tus hijos digitales.

Oh, soberano de la playstation, ilumina el camino de todos los niños que, como tú, son devotos a la digitalización.

Bendice en especial a los niños cubanos, a los que observan confituras desde una vitrina, a los que aún no tienen computadoras, a los que nunca han visto un Gameboy, a los que entienden poco de Internet y tecnología.

No permitas que la propaganda política o religiosa absorba a los nerds, a los niños con talento, a los buenos desarrolladores, a los programadores…

Te lo rogamos Carlo, ayuda a ese niño camagüeyano que hizo su primer videojuego sobre la COVID-19. No lo dejes caer en la tentación.

Sálvanos de la deshumanización de la web, de las cyberclarias, del Guerrero Cubano, y de Etecsa…

En el nombre de Internet, de las computadoras y Carlo, el santísimo espíritu millenial

Amén.





Agua de bollo

Agua de bollo

Lesstúpida Cubana & Paolo De Aguacate

Para hacer televisión, incluso televisión chatarra, se necesita gente talentosa. Gente como la abucheada Doctora Ana María Polo: mujer, cubana, americana, sobreviviente del cáncer, lesbiana, abogada, cantante, toda una vedette. Aunque a todos nos parezca muy mediocre, esa señora es un crack en el stage televisivo latino.


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