La insoportable levedad de la red: criando gorgojos

Como Tomás y Teresa, sentimos haber llegado a la última estación: ¿peso o levedad?

La noción gremial en torno a la ética y decadencia de la crítica en los predios del arte cubano en las redes, específicamente el battle field en el que se han convertido Hypermedia Magazine& Review durante las últimas semanas, nos ha puesto a todos un poco eufóricos, tensos los unos con los otros.

En nuestro caso, específicamente, nos ha llevado a repensar el impacto (crítico) propositivo de nuestro ejercicio transmedia (escritural y en video). Y es que, de cierta forma, algunos de nuestros gestos (menos o más atinados, al juicio de los consumidores) participaron de la susodicha ola de “tiradera reguetoneril” del panorama artístico cubano en Internet.

Lamentablemente, un flujo de pensadores elude la resonancia de estos sucesos en la red y los señala, con apatía, por la vulgaridad recurrente de sus formatos. Esa condición, al parecer, pesa lo suficiente para arrojar el fenómeno a la papelera de la historiografía. Es evidente que no hemos sabido aprovechar y entender la capacidad aglutinante en la libertad de expresión que nos concede Internet (como aseguraba Elvia Rosa Castro en unos de sus posts). Mientras tanto, deberán transcurrir algunos años, cuando no décadas, para que se ejerza un juicio de valor pertinente sobre estos asuntos ya que, al menos por ahora, el debate se practica perniciosamente. La situación, sin dudas, nos ha puesto, a unos más que a otros, en alerta desde nuestro nicho.

En Megatiburón vs. Pulpo Gigante, la imperiosa necesidad en la que en ocasiones se debaten artistas y pensadores (estar comprometidos con su contexto), nos ha disuadido, por momentos, de los objetivos que teníamos trazados cuando arrancamos con la columna. Hemos desatendido el portentoso espacio que ocupamos en la deepweb, que nos conectaba con individuos y problemáticas universales y menos provincianas. Desde donde movíamos información relevante sobre tecno-cultura, según nuestro criterio, porque era necesaria para educar y/o debatir en un contexto poco advertido como el nuestro.


La insoportable levedad de la red: criando gorgojos - Lesstúpida Cubana & Paolo De Aguacate

Dados a tal labor, a veces nos aproximamos a ciertos fenómenos de la red con una mirada artística, desenfadada si se quiere, pero que no dejaba de ser crítica; otras, con un sabor más académico, cuidando siempre la frescura que nos caracteriza, en mi caso con la escritura; en el caso de Paolo De/ Lil Puñeta, con el audiovisual.

Pero es de sabios recapacitar.

Está bien tomarse un tiempo para refrescar.

Pero eso sí, ¿desistir? Nunca.

Preferimos permanecer por el momento en el campo de la deepweb y la virtualidad. Si pudiéramos pasaríamos una temporada en el templo de Shaolin. La cosa es que sea lejos de aquí, donde se pueda despejar, liberar toxinas en paz, como se debe. En estos períodos suena mejor emanciparse en el buque del principado de Sealand, como Levi Orta (La emancipación del Lord, 2017), o como Snowden (en la micro-nación virtual de Wirtland); siempre, repito, lejos de aquí.

Así como lo vemos, la salvación está en moverse, no frustrarse y continuar, buscar inspiración y nutrirse de otros universos, no dar paso al estatismo. En esa realidad nos encontrábamos hace unos días hasta que un buen amigo, tal vez por estar en una situación similar, nos salvó la campana. Le debemos mucho, la verdad. Nuestro compadre, entendido en los procesos holísticos de sanación culinaria, nos convidó sin la necesidad de abandonar nuestro hogar, a participar de un movimiento de medicina complementaria asiática conocido como Coleoterapia de Palerbus Dermestoides.


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La coleoterapia es, tal vez, una de las actividades de sanación terapéutica más respetadas del territorio suramericano. Gracias a su difusión en Internet, pasó de ser una costumbre casera a una práctica popular, ofreciendo soluciones rápidas, seguras y eficaces para eliminar las plagas que habitan en nuestro interior. Suena muy filosófico, sí, pero literalmente pretende remover toda la maleza que, en forma de parásitos, llevamos dentro.

El tratamiento consiste en la cría y posterior ingestión de coleópteros vivos, vulgarmente conocidos como gorgojos. Es una rutina que requiere mucha dedicación, sobre todo, paciencia. Puede resultar un tanto desagradable si negamos que, en nuestro interior, habitan bacterias más agresivas. Extraordinariamente, fue un remedio casero que se popularizó en la zona oriental del país, según nuestros abuelos, para tratar dolencias intestinales y respiratorias. Es triste que, dada su fácil industria, haya pasado al olvido.

Como sea, el crédito se lo lleva Raulito Bazuk. Fue él quien nos aproximó a esta cultura detox. Raulito comenzó a criar gorgojos fortuitamente. Insistía en no deshacerse, por las carestías de los tiempos que corren, de productos cardinales de su cocina (pastas y cereales generalmente). Nada debe desecharse.

“Hay que practicar la cocina de aprovechamiento”, insistió.

En su alacena tiene a buen resguardo, conservados durante años (dentro de jabas de espaguetis, arroz blanco y frijoles negros), una cría de gorgojos numerosa. Son gorgojos adultos, cosechados y apropiadamente nutridos con el transcurso del tiempo. Esto debido a que, para una práctica adecuada de la coleoterapia, los gorgojos han de ser consumidos en su adultez, cuando sobresalgan por su tamaño (5 milímetros de largo aproximadamente) y adquieran un color negro.


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Según Rubén Dieminger, el argentino que extendió la coleoterapia con su cadena online de gorgojos para mejorar la calidad de vida de los enfermos de Latinoamérica, deben ingerirse de forma gradual para facilitar tanto la adaptación como la desintoxicación del organismo.

El tratamiento ha sido eficiente en personas con cáncer de estómago y enfermedades similares. Se recomienda consumir un gorgojo el día 1, dos el día 2 y así sucesivamente hasta llegar al día 70; a partir de ahí empieza un proceso en reversa. De esa manera, se completa un ciclo de 140 días con un consumo total de 4 900 gorgojos. Padecimientos intestinales menos agresivos requieren de una ingesta mínima. Pueden consumirse mezclados con agua, yogures, leche, helado, gelatina, pastas y arroces, siempre y cuando se disuelvan y permanezcan vivos. Es bien hacedero. Se complementa fácil con rutinas nutritivas diversas.  

En una tesis presentada en la Universidad de Veracruz de México, en la Unidad de Ingeniería y Ciencias Químicas, se estudiaron los componentes químicos de los gorgojos, probándose que eran antinflamatorios, antioxidantes y sus propiedades antibacterianas y antifúngicas. Por otro lado, la Universidad de Antioquia en Colombia demostró que su consumo producía efectos similares a los medicamentos antidepresivos, incluso los adictivos.

A la fecha, el grupo de Facebook Gorgojos de Venezuela es la red de donación de gorgojos más extensa de Latinoamérica desde donde se recogen experiencias y testimonios reales sobre la eficiencia de este tratamiento. En otros lares del continente, incluso, se han creado populares campañas en apoyo a la coleoterapia con singulares slogans como: “Bien me sabe con gorgojos”, “Cocina salud en gorgojos”, “Gorgojitos para cuerpos alcalinos”, “Desintoxícate con gorgojos”… Una práctica que podría avenirse perfectamente a la debacle actual de la COVID. Sospechamos que, como Venezuela, Cuba no tarde en asumirlo como estrategia médica alternativa.

Al modo de Raulito, procedimos a cultivar nuestra propia colonia de gorgojos con algunos de los mandados que nos iban quedando. Confiamos que, en lo que se retrasa nuestro viaje al santuario de Shaolìn, podamos ocuparnos al menos de nuestras propias bacterias internas. Los coleoterapéuticos como Raulito, aseguran que, al morir, los gorgojos expelen una sustancia llamada celeotoxina que potencia las funciones del sistema inmune, lo cual se traduce en una sensación de bienestar casi inmediata.

La sanación, como los gorgojos, está al alcance de todos…




Por qué Magela Garcés is shining por su ausencia

Por qué Magela Garcés is shining por su ausencia

Lesstúpida Cubana & Paolo De Aguacate

Como sea, ya nos vamos habituando: [email protected] que siguen la bola[email protected] que se insultan con ella, [email protected] que les parece absurda y una pérdida de tiempo. No hay mucho más que aportar, en este caso, que nuestras visuales. En definitiva, por qué Magela Garcés is shining por su ausencia


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