El porno de Luis Manuel Otero en la web

¿Todavía sostienes la idea de un posible hackeo? 

¿A la fan page del Movimiento San Isidro (en Facebook)

¿A tu smartphone, Luis Manuel Otero? 

¿Un hackeo, propiamente dicho, hacia los usuarios (dispositivos) con quienes has compartido tu intimidad (virtualmente)?

¿Entiendes que perder el control de tus redes sociales, que se filtren videos y fotos de tu intimidad, no significa que se te haya hackeado?

La palabra hackeo, aquí, está fuera de contexto. Has sido objeto de una operación bien cutre, pero sobre todo tóxica (la palabrita del momento), de infiltración y violación informática. Nunca un hackeo. 

Justo unas horas después de publicada, en la madrugada del 9 de agosto, vimos tu serie porno, luego de que algunos de los administradores del Movimiento San Isidro advirtieran un posible hackeo. ¡Cuánto lo sentimos, Luisma! Más por “ellos”, los que se la dan de hackers, que por ti o por nosotros. “Ellos” no saben nada de nada. Andan como pescado en tarima: están muertos y no lo saben. 


El porno de Luis Manuel Otero en la web - Lesstúpida Cubana & Paolo De Aguacate

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Nos asquea esta burda artimaña de intimidación hacia tipos que defienden la libertad de expresión como tú. Y nos inquieta cómo este acto perverso ha llegado a nuestra Cubita la bella menesterosamente, en pleno auge de contacto social con Internet. 

De alguna forma Paolo y yo lo advertimos con el gesto de “Hacking No. 2”, la simulación del hackeo a la cuenta de WhatsApp de Magela Garcés, en la exposición virtual de Lil Puñeta

En aquel entonces dejamos claro que: 

“El hacking es el proceso de estudiar, modificar, personalizar o subvertir cualquier teoría instaurada o producto de uso cotidiano para alterar sus funciones o fundamentos, y combinarlas en algo nuevo, en un acto de “re-acción” al mundo hegemónico. Así, la acción del hacking pone en funcionamiento la máquina de activismo sobre el consumo, incluso como una práctica artística contemporánea. 

Al hacker, por definición, le mueve la curiosidad. Sin más. Pero es, en todo caso, una curiosidad sana. No se trata de descubrir cuánto ganará la vecina o cuántas relaciones extramatrimoniales sostiene. (Si se las mete más grande o más chiquitas, si es heteroflexible o es un molusco). No. Este fisgoneo virtual no es de bajas cotillas y, mucho menos, se realiza en beneficio propio. Hay palabras que se ajustan a la curiosidad malsana en la que interviene la tecnología y, advierte entonces, tipos de actos vandálicos como los sugerentes a la vecina. Craker o craking, sinónimos de quiebra y desestructuración, serían términos más apropiados para referirse a las actividades tradicionalmente asociadas al pirata o hacker digital”.

Bro, nos cagamos en todo, y al mismo tiempo en nada, porque entendemos, a nivel de ciberseguridad y telecomunicaciones, la bazofia que se nos viene encima. Hay quien anda en la comedura de mierda, haciéndose el influencer, el durakito farandulero, y pierde de vista estos fenómenos tan contemporáneos como alarmantes. 


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En apenas 5 meses, hemos galopado sobre un proceso social-económico y político de conectividad que se presuponía gradual y paulatino en el país. Parte de nuestra insularidad atentaba contra el acercamiento genuino a la web cuando, a principios de milenio, en otras regiones, un cúmulo de intelectuales ya vaticinaba su peligrosidad. 

No lo vimos venir: el que no sabe, es como el que no ve. Corrían tiempos de tardía analogía en nuestro país. Nos preocupaban otros asuntos, como la recuperación económica del Período Especial, la eterna vicisitud de la caza y pesca de la jama. No obstante, la maldita circunstancia del confinamiento se ha encargado de apresurar la toxicidad de la navegación en Internet y las redes sociales, pese a las alarmantes tarifas de ETECSA

Somos, después de todo, unos salaos. ¿Fortuna la de los cubanos? Nos salimos con la nuestra, como se nos ha enseñado: sin dejar de ser consecuentes con nuestro tiempo, retamos nuestra condición geográfica y tercermundista. 

Luisma, desde esta columna donde se ha augurado parte de la mierda que se avecinaba con el arribo de Internet a la Isla, no deja de impactarnos el suceso real de violación de tu intimidad. Nuevamente, nuestra condición de isla embargada nos sitúa en un paraíso legal en la ventajosa y escabrosa piratería. Nos impone ciertas libertades infraestructurales sobre derechos de autor, para consumir y utilizar desmesuradamente contenido digital; no obstante, nos limita de hacer frente a delitos tan comunes como el que ha victimizado a tu persona, tu intimidad y la de tus proyectos. 

Ahora, todos sabemos que corremos ese riesgo. Pero no todos entendemos la peligrosidad del atropello que se ejerce con el mismo. 

Te repito: lo de hackeo no es lo que ha pasado contigo, en términos de ingeniería informática. La pobreza técnica y conceptual es indiscutible. Detrás de esta operación no hay, a juzgar por su artificio, un nivel básico de hackeo per se. Esto es como “Silvio y sus contactos”, la dinámica elemental de la Seguridad. El hackeo ha sido un simulacro. No hay ingeniería informática gruesa ni erudito cibernético graduado de la UCI detrás de esto. El término hackeo, en Cuba, es apenas una carnavalada. El desfasaje tecnológico conlleva ejercicios mediocres. Con conocimientos básicos de trapicheo de información digital, ya se arma la mierda de San Quintín. 


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Al mismo tiempo, el ultraje del compilado cybersex ha sido un gesto de descrédito trillado, al cual se ha accedido fácilmente. Imaginamos que ya sabes cómo. Es un nuevo capítulo de aquel video del Chacal dándole “cabilla” a la pelirroja en la cocina. Seguido por el de Alexander (el de GDZ) con el “bicho muerto” en plena faena delante de las dos ricasperrys. Y tal vez como el más reciente: las fotos íntimas de La Diosa de Cuba. Solo por mencionarte los casos más reconocidos de celebridades, en el ámbito nacional. 

Vamos, que la fórmula se ha repetido hasta el cansancio. Tú lo sabes. 

¿Te habrán hecho un favor? ¿Te habrán colocado en el Salón de la Fama de la intimidad cubana digital? Tal vez en Megatiburón… hagamos un Top sobre el tema más adelante. O tal vez no, y alguien lo hace por nosotros. Pero, hermano: ¿has pensado que el contenido digital, privado en tu caso, se quedará para siempre vagando en el espacio público? ¿Incluso cuando invaliden la página? 

La violación a la intimidad aquí ya no es solo una estrategia de desbalance, tan agresiva como nauseabunda, sobre tu persona. Con tu caso, se infringen un grupo de leyes sobre las Prácticas de Derechos Humanos de la Oficina de Democracia Freedom on the Net en los Medios Digitales. Entre ellas: la de tráfico de pornografía, ilegal en nuestro país. El contenido visual pornográfico tiene su industria, más que instaurada, pero la piratería sin consentimiento equivale prácticamente a una violación de facto. Y entendemos perfectamente el daño psicológico que una violación conlleva.

Te arrojamos un dato curioso sobre la socialización de este tipo de contenido en el mundo: al año, se registran más de un 21 % de detenciones, y más de un 17 % de suicidios, por circulación ilícita de videos pornográficos en la web. 

Ahora bien, Luisma, la situación se puede complicar aún más.

No solo se está al corriente de que la política del Estado cubano infringe actualmente algunos de los derechos humanos, sino que también es considerado, desde el año 2009, el cuarto país “Enemigo de Internet” de una lista de 9 países (luego de Bielorrusia, Catar y Corea del Norte). Desde entonces a la fecha, Cuba ha reducido su puntuación de peligrosidad: de 90 a solo 79. 

¿Qué significa esta puntuación, Luisma? El estado de libertad de Internet en tres áreas: 1) obstáculos para el acceso, 2) limitaciones de contenido y 3) violaciones de los derechos de los usuarios. Los resultados de estas tres áreas se combinan en un total que va desde cero (lo mejor) hasta 100 (lo peor). 

¡Estamos en candela, pipo! 

Cuba está clasificada, como parte de este grupo, cuando viola las cuatro áreas más importantes de la ONI (OpenNet Iniciative) y el International Freedom of Expression Exchange: política, social, conflicto/seguridad y herramientas de Internet. Una censura común de contenido político, social, etcétera; además de la vigilancia masiva de Internet que implica represalias contra ciudadanos, incluye encarcelamiento o algún otro tipo de sanción. Algo que conocemos, entre otras cosas, por la actual vigencia del Decreto-Ley 370.

Pero el culebrón no termina. Siéntate, papi. 

Cuba desobedece, además, el Convenio Internacional sobre ciberdelincuencia, ciberterrorismo y ciberacoso, firmado en Hungría y puesto en vigor desde el año 2004. Se consideran delitos gravemente penalizados el acceso ilícito, interceptación ilícita, ataque a la integridad de datos, ataques a la integridad del sistema, abuso de los dispositivos, falsificación y fraude informática, delitos de propagación de pornografía sin consentimiento, infracciones de propiedad intelectual y derechos afines; así como la preservación expedita y divulgación parcial de datos, la orden de (re)producción de datos con contenido ajeno, la búsqueda e incautación de datos informáticos, la recogida en tiempo real de datos de tráfico, la publicación y propaganda de contenido racista y xenófobo a través de redes informáticas… y por ahí para allá, los estatutos se complican. No hay como salir ileso. 

Cuba tiene la menor tasa de acceso a Internet del hemisferio occidental, y está considerado uno de los diez países que más censuran en el mundo, según el Comité para la Protección de los Periodistas. 

Esto no solo es grave: es indecoroso. 

Defenderse del poder, a nivel de internautas, aunque aparentemente “ellos” dominen tal nivel, no es tan difícil. Pero, Luisma, hay que ser consecuentes con la (ciber)seguridad. Cuando decimos consecuentes, nos referimos a ser responsables con el manejo de la información (del tipo que sea). El modus operandi de la Seguridad no ha mutado tanto como parece. Levemente, intenta reajustarse a nuevos tiempos y formatos. Pero de todos depende hacer frente con rigor a este tipo de desmanes. 

Tú ya llevas cierto average, ¿verdad?



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Cyberclarias vs. Balseros - Lesstúpida Cubana & Paolo De Aguacate

Cyberclarias vs. Balseros

Lesstúpida Cubana & Paolo De Aguacate

Una batalla épica entre los seguidores de El Guerrero Cubano y Hola Ota-Ola en Facebook y YouTube: “¡Vivan su vida en Miami. Ustedes ya no son cubanos!”, dicen unos. “Y ustedes no son personas. Jódanse”, responden otros. Así son las polémicas del siglo XXI cubano.


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