Broselianda y Rolen Hernández

Dicen que la escena cubana ha perdido el alma de una estrella

Está claro que, por mucho que doren la píldora, Miami no es ciudad para los actores. Y menos para el tamaño de Broselianda Hernández. Lo más duro es que el cine cubano también la abandonó. Ese cine ingrato que desatiende a muchos, aun en el momento de mayor brillo. Brose se quedó sin tierra. Por eso se ahogó.

El Fondo de Fomento y el sofisma de la independencia - Lynn Cruz

El Fondo de Fomento y el sofisma de la independencia

El Fondo de Fomento para el Cine Cubano tiene muchos simpatizantes. Me atrevería a decir que los detractores somos unos pocos. Hay algo muy perturbador: si el Fondo lo da el ICAIC, que es la única industria de cine en Cuba, con un archiconocido expediente de censura, ¿cómo pueden llamarlo cine independiente?

La escena de sexo de Corazón Azul* - Lynn Cruz

La escena de sexo de Corazón Azul

La noche de la filmación me pareció interminable. Tuve que andar desnuda por ese pasillo infinito, desde el crepúsculo hasta la madrugada. Hubo un momento en que el padre de Carlos subió a darle de comer al gato y tuve que esconder mi cuerpo debajo de las sábanas azules de la película.

Silencio, soy una actriz difunta - Lynn Cruz

Silencio, soy una actriz difunta

A base de Decretos como el 373, el poder irá controlando la manera de narrar el país. Un terreno que habían ganado los realizadores independientes. Temas prohibidos: todo lo relacionado a la figura de Fidel Castro, las élites del poder en Cuba y, en el ámbito de la salud y la educación, los sobornos a maestros, médicos, enfermeras

Elena, la terrorista de Corazón azul - Lynn Cruz

Elena, la terrorista de Corazón azul

Quisiera leer el expediente que me tiene abierto la Seguridad del Estado para decirles que no saben nada de mí. Que mi nombre no es mi nombre. Que yo soy Elena, la de Corazón azul: el personaje más largo que he interpretado jamás. A veces quiero que todo termine, separarme de ella. Las fronteras mentales se desdibujan.

Lynn Cruz

Lynn Cruz

Empiezo a tener una pesadilla recurrente, como las que de niña me despertaban sobresaltada. Antes era por miedo a salir sin blúmer; ahora, sin la boca tapada. Comento en mi muro de Facebook sobre esto y me doy cuenta de que no soy yo sola.