Julio Llópiz-Casal

Marica trumpista

Cuando estaban a punto de realizarse las elecciones en Estados Unidos, un amigo de Facebook escribió un post en el que se preguntaba cómo era posible ser maricón y trumpista a la vez. Sentí ganas de dejarle un comentario. Los argumentos me parecieron muy obvios, pero no comenté el post. Preferí darle vueltas a la idea en mi cabeza.

Julio Llópiz-Casal

Lamentos y deleites de mi 2020

Prefiero recordar tres cosas negativas y tres cosas positivas del año. El 2021 será todo lo brutal o benévolo que han podido ser todos los años. Pero no es lo mismo empezarlo con una lágrima que empezarlo con una sonrisa. Que empiece como sea, pero ojalá acabe con todos llorando de alegría.

Julio Llópiz-Casal

Entre el abuso y el ciberabuso

Nos maltratan, y le piden a la comunidad internacional y a los coterráneos neófitos que lo comprendan. El Estado pide comprensión porque se siente amenazado por un enemigo que no existe. El Estado pide que lo dejen ser infantil y peligroso. He sido abusado y ciberabusado… Y así seguirá siendo, al parecer.

Julio Llópiz-Casal

Las cosas que yo quiero

Yo quiero que el Estado cubano respete el derecho a que cada cual piense lo que quiera y lo diga como lo quiera decir, porque así sabré cosas verdaderas de todos. No solamente de los 30 que entramos la noche del 27 de noviembre al Ministerio de Cultura, también de los más de 500 que estaban afuera esperándonos, y a los que no les pudimos dar una mejor noticia.

Julio Llópiz-Casal

Patear al rey

Soñar con Virgilio Piñera, con Francis Alÿs y con una Habana ideal, me hizo lanzarme a la calle en el verano. Recordé que me gusta lo que la ciudad me dice, aunque esté hecha polvo y me derrita su calor. Recordé que la luz del trópico es brutal, pero me gusta. Y recordé, sobre todo, que La Habana es hostil, pero no es su culpa.

Julio Llópiz-Casal

Óxido sobre poliéster

La Historia de Cuba que nos toca aprender en la Isla tiende a ser solemne, calamitosa y eufemística; con enormes lagunas y zonas neblinosas. Los estudios complementarios, impulsados por la curiosidad personal, suelen ser atacados y satanizados. En este sentido, la Historia del Arte Cubano no es una excepción.