Henry Eric Hernández

El ruido de la erudición

Coco Fusco: son ustedes, la izquierda estadounidense, latinoamericana y europea, quienes deben reconocer que una parte significativa del cubanismo y las representaciones de peregrinaje político, no dejan de crear lagunas en el conocimiento, lo que incluye los “calificativos” con relación al sistema cubano y su gobierno.

El funcionario totalitario - Henry Eric Hernández

El funcionario totalitario

Críticos de arte y cuadros políticos convergen instituyendo un imaginario coactivo: lo que el cuadro prescribe y violenta en su función de gestor cultural, el crítico lo omite en su escritura de la historia. Las dos acciones reforman continuamente el mecanismo victimario; ambas se vuelven artífices de la culpabilidad del violentado.

La estafa crítica de Art Crónica - Henry Eric Hernández

La estafa crítica de Art Crónica

Creada sobre bases de independencia económica y autonomía de pensamiento, parecía que Art Crónica iba establecer un entorno plural para repensar la historia del arte cubano. Varios colegas pensamos que Art Crónica sustituiría el controlado ámbito discursivo de la revista Arte Cubano por uno más inclusivo, o al menos, no tan reprobatorio.

Henry Eric Hernández - Trump no es el culpable

Trump no es el culpable

Solamente a Manolo, revendedor de periódicos en el agromercado de 19 y 42, le he escuchado plantar cara a tal imaginario: “La cosa en Cuba no está mala por culpa de Trump, él llegó a esta película hace poquito y cuando se vaya la cosa seguirá igual de jodida”.

Henry Eric Hernández

La risa totalitaria

En torno a la resistencia de la izquierda melancólica a aceptar el fracaso, a obviar sus causas y excusar sus consecuencias para no injuriar lo sagrado, es que la risa totalitaria radicaliza su imaginario: su violencia se vuelve sardónica. Así se convierte, la risa de Castro, en el síntoma del Estado cubano.

Otra vez el fantasma

Leyendo entrelíneas Palabras a los intelectuales: “al mismo tiempo y de la misma manera que la burocracia política y la sociedad coartan y catonizan a sus miembros, les conceden dosificadamente reconocimientos, es decir mantienen lo censurado dentro del itinerario convivencial, aquilatándolo con ciertos méritos”.