Algo sobre mi madre - Carlos Lechuga

Algo sobre mi madre

Hace poco mi madre me preguntó si yo de niño me abochornaba de ella. En las graduaciones y fiestas de la primaria, según mi madre, yo trataba de que ella no fuera. En ese momento, como en una película austriaca, yo no pude decirle a mi mamá: “No seas boba”. No. En ese momento yo solo me hice el ofendido. Hubiese sido más fácil decirle: “Te quiero”.

Las señales de mi padre - Carlos Lechuga

Las señales de mi padre

A veces me descubro haciendo las mismas muecas de mi padre. Sus mismos chistes. Me gustaría saber dónde están todos sus diseños. Los diseños de las portadas de los libros de la editorial Pueblo y Educación. Sus diseños para logos y marcas de algunas firmas extranjeras. Sería bueno tener todo eso en una cajita.

Una tarde de rabia con Carlos Manuel Álvarez - Carlos Lechuga

Una tarde de rabia con Carlos Manuel Álvarez

“Yo sé que si un día me meten preso, o me detienen cuando vaya de nuevo a Cuba, son mis amigos los que me van a sacar de la cárcel o del apuro. Mis amigos y la derecha, mis amigos y Miami, mis amigos y el exilio. La izquierda me va a hundir más. De la izquierda cubana, hasta ahora, no se puede esperar más que complicidad con el represor”.

Ahora todos somos santos - Carlos Lechuga

Ahora todos somos santos

Parece que padecemos una pandemia distinta: no esta cosa respiratoria, sino la amnesia general. Partida de hipócritas, ¿ahora? ¿Aplaudir a los médicos? ¿Ahora? ¿Y antes? ¿Quién llamaba a los médicos a ver si tenían comida en casa, si tenían jabón, si querían tomarse un gin-tonic en el Sarao del concha de su madre ese?

Antonioni y Kunikida bailan con Celia Cruz - Carlos Lechuga

Antonioni y Kunikida bailan con Celia Cruz

Esto de estar encerrado en la casa tiene sus cosas buenas. Además, hay que aprovecharlo, porque ahorita vamos a tener que afilar las lanzas y salir a la calle a matarnos por un pedazo de pollo. Perdón, nada de pollo: por un pedacito de tiburón o de ave rara, o por carne de gato. Esto ya está feo, pero se va a poner peor.

Juan Abreu

Juan Abreu

“Siempre quisimos irnos del país. Desde que tuvimos conciencia o deseamos un destino creador, supimos que no podíamos quedarnos en Cuba. Yo no recuerdo un momento de mi juventud en que no tuviera como objetivo irme de la isla”.