mercenarios

Mercenarios mercenarios, todos somos mercenarios

A una señora que participó en un acto de repudio, yo le pregunté: “Fulanita, mija, ¿y por qué tú te prestaste para eso?”. Ella me respondió: “Porque la placa de mi casa está en candela y no tengo forma de resolver. Aparte, nos dieron merienda y tú sabes que yo tengo un niño. A mí no me importa nada, porque yo no le importo a nadie”.

Amanda Rosa Pérez Morales

Talasofobia

Siempre he pensado que uno puede evadir su existencia personal cuando los problemas son propios. Los problemas de uno, o se sufren o se olvidan. Pero los que no se pueden separar, esconder, evadir tan fácilmente, son los problemas de ciertos otros. O al menos eso opino yo. Precisamente, en el otro es donde más estoy yo.

Amanda Rosa Pérez Morales

Voyeurismo entre vecinos y olor a jazmín

Contribuyo al show voyeurista con mis vecinos del frente. Doy cosas a cambio de todo lo que ellos me dan desde sus ventanales y azotea. Es un intercambio. Somos una mezcla de cosas que se esconden y florecen de manera fluctuante, en un espacio que no tiene el más mínimo significado para nadie más que nosotros, que vemos y olemos a jazmín.

Las embarazadas indigestas - Amanda Rosa Pérez Morales

Las embarazadas indigestas

Yo, Amanda, que he sido un feto y que también tengo la posibilidad de tener un feto dentro, relaciono esa tocadera constante de la panza con circular con medio codillo de cerdo grasoso y especiado. Todo tiene sentido, le dije, tener un hijo es como tener un estreñimiento que dura nueve meses. Piénsalo.

Las verduras han muerto hace mucho tiempo - Amanda Rosa Pérez Morales

Las verduras han muerto hace mucho tiempo

Como la palabra muerte es fuerte y retumba en los oídos de alguien que pronto morirá, yo le decía a mi abuela esta frase en alemán que ella nunca supo qué significaba, pero que la calmaba. Gemüse ist längst gestorben: las verduras han muerto hace mucho tiempo. A todo lo que tuviera que ver con muertos, yo le respondía con la misma frase.

Esos perros tienen controlada la calle - Amanda Rosa Pérez Morales

Esos perros tienen controlada la calle

El odio necesita un rostro, una imagen. No odiamos un sentimiento, ni una situación. Odiamos situaciones que se personifican o materializan en algo. Quizás lo que condensa el odio por el gas que pasa a las siete, por los dueños que no se ocupan de sus mascotas, y el odio a mí misma, es el rostro de esos tres perros que se convierten en un Cancerbero.