Venida King Kong: el infoporno

Venida King Kong: el infoporno

Hay momentos en que la imaginación pornográfica roza la imposibilidad del sexo como paradójico espacio del “vuele mayor”. Acaricia, toca o coquetea con esa imposibilidad. Entonces hay que mudarse al hentai o hacia la pornografía CGI (Computer-Generated Imagery).

Sexting: una introducción

Sexting: una introducción

En Cuba, hoy, el sexting es una contingencia estupenda. Para cualquiera que se dedique en a la literatura y posea una mente astuta y le interese la comunión entre el sexo y el lenguaje, el sexting es la oportunidad de entrar en un mundo dominado por la libertad. No es que el sexting de buenas a primeras sea literario, pero sí hay literatura en él.

Jesús Lara Sotelo

Jesús Lara Sotelo: la franqueza del guerrero

¿Quién es Jesús Lara Sotelo, pintor más reconocido fuera de la isla que dentro de ella? ¿Quién es ese hombre negro que escribe constantemente sobre las rebeliones? La vaguedad y otros problemas, antología realizada por el poeta Omar Pérez, funciona como el diario de un sujeto que se aleja de las humillaciones después de apagarlas con el ácido de las metáforas.

Rituales de apareamiento

Rituales de apareamiento

Esta columna también podría haberse titulado Love Is In The Air, como la célebre canción de John Paul Young. Unos extraños vientos rojizos, soplados en el polvo del Sahara por antiguos demonios, han redoblado el calor de La Habana al conformar una insólita pantalla de polvo que hace resistencia a las lluvias.

Samuel Beckett o la pulpa de papel

Samuel Beckett o la pulpa de papel

En los años setenta, cuando en la colección Cocuyo aparecieron obras honorablemente serias, estuvo a punto de difundirse Malone muere. Los ejemplares fueron reducidos a pulpa gracias al juicio de algún funcionario higienizador. Beckett era literatura degenerada. Y leer a Beckett y aprender algo de él bordeaba la degeneración.

putería en bandeja, alberto garrandes

Putería en bandeja

En el traspatio de los baños públicos había una puerta que conducía a unos cubículos rústicos destinados a encuentros sexuales rápidos. Quien quería hacer algo, pagaba. Y quien solo quería mirar, pagaba mucho más.